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Un centinela contra las infecciones en Potosí

Luis Gutiérrez es ingeniero electromecánico, pero se dedicaba a la construcción antes de la pandemia.



Era, eso sí, un empresario especial, preocupado por cambiar los procedimientos e introducir innovaciones tecnológicas en sus construcciones.

En abril de 2020, cuando el coronavirus creaba una grave recesión en el sector y Gutiérrez calculaba que no trabajaría en por lo menos un año, se le ocurrió aprovechar su conocimiento electromecánico para atender la nueva demanda generada por la enfermedad. Así nació Centinela Advance, una empresa potosina que produce avanzados equipos de bioseguridad, entre otras soluciones tecnológicas, para clientes de la región y todo el país. Ahora está entre los finalistas del concurso Emprende Ideas en Pandemia de la Fundación Samuel Doria Medina Arana.


“Cuando estaba encerrado vi la manera de cambiar, de reinventarme, como tanta otra gente. Creo que la mitad de los bolivianos hacemos ahora otras cosas que las que hacíamos antes de la pandemia”, constata Luis Gutiérrez.
Lo primero fue fabricar un equipo de desinfección del aire basado en la producción de ozono. El aparato llamó la atención de la prensa y los directivos de los centros de salud. Así comenzó el negocio. Incluso personas privadas solicitaron este ítem, pero su uso requiere de cierto conocimiento, así que funciona mejor allí donde hay técnicos salubristas.


Lo siguiente que Gutiérrez creó fue un aparato de desinfección con luz ultravioleta, que es complementario del generador de ozono. Si este sirve para el aire, la luz ultravioleta es ideal para la desinfección de superficies que por cualquier razón hayan estado expuestas a los virus.
Ambos equipos tuvieron éxito y fueron demandados por instituciones de Potosí y el resto del país, que luego los donaron a los centros médicos. Pero el producto emblemático de Centinela Advance son las “capsulas de aislamiento para traslado de pacientes”, un dispositivo que permite trasladar un paciente con una enfermedad contagiosa, como la covid-29, con total seguridad, evitando que contamine la ambulancia, o contagie a los camilleros y paramédicos. Como su nombre dice, estas cápsulas aíslan a los enfermos, al mismo tiempo que permiten que se les suministre oxígeno y se monitoree sus signos vitales.
Gutiérrez cree que únicamente su empresa ha producido estos equipos en Bolivia. Las han demandado de todas las provincias de Potosí y del resto del país. Algunos servicios médicos, sin embargo, prefirieron importar mecanismos iguales del extranjero. Una de las tareas de Centinela Advance es ganarse la confianza del público, que está acostumbrado a que la tecnología sea siempre extranjera. En Potosí, que es su primer mercado objetivo, ya lo ha logrado.


Los esfuerzos de este empresario-científico no se detuvieron en lo mencionado. Su pequeña fábrica también produce lavamanos automáticos, dispensadores automáticos de alcohol, termómetros de pared, etc. Cada aparato responde a una investigación de los protocolos de bioseguridad internacionales, el funcionamiento de los aparatos que ya existen en el mercado internacional y las formas de adecuar estos protocolos y aparatos a las necesidades locales. En algunos casos, Gutiérrez inventa piezas y procesos para corresponder con las peculiaridades locales.
¿Qué pasará cuando la pandemia acabe? El emprendedor potosino cree que la sensibilidad de la gente a las agresiones de los microbios y, por tanto, la bioseguridad, han llegado para quedarse. “Tengo la certeza de que no acabará la susceptibilidad y que, por eso, los aparatos que fabricamos siempre serán necesarios. Las cápsulas, por ejemplo, se pueden usar para pacientes con malaria o con H1N1”.
Además, Centinela Advance también fabrica soluciones tecnológicas para problemas en otras áreas, como la vida cotidiana (cerraduras, mecanismos a control remoto) y el trabajo. “Podemos fabricar cualquier cosa en electromecánica, y lo hemos demostrado”, dice su propietario con orgullo.
Su propósito, además de empresarial, es social: difundir la tecnología entre la gente, para aliviar problemas como desastres naturales u otras calamidades. Difundir conocimientos científicos modernos entre la población.
“Hacer estas cosas en Potosí es más difícil que en el resto del país. Los insumos son muy caros, pero también los aparatos lo son. Nuestro desafío es mejorar la calidad y reducir el precio, para poder competir”, explica. Además, su empresa puede ofrecer servicio técnico presencial a los clientes regionales y nacionales.
El sueño de este emprendedor responde al desafío anotado. Ganar el concurso de la Fundación Doria Medina le serviría para adquirir insumos, estocarlos y abaratar los costos.
Los interesados pueden encontrar Luis Gutiérrez en la página web Centinela Advance.

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