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Foto: página siete
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Bolivia tiene 431 UTIS, médicos indican que no es suficiente y solicitan personal.

Página Siete conversó con las autoridades de los nueve Sedes para elaborar un registro actual del número de camas de terapia intensiva que están disponibles en el sistema público. La carencia de ítems, la principal preocupación.

Para enfrentar la segunda ola de la Covid-19, Bolivia cuenta con 431 unidades de terapia intensiva (UTI) en el sistema público de salud.  Los médicos aseguraron que esta cantidad no es suficiente. Además, los profesionales y las autoridades locales de salud  de los nueve departamentos   advirtieron que ahora necesitan más especialistas para atender a los pacientes críticos.

En la actualidad, en los  sistemas público, privado y de seguridad social  Bolivia suma 600 unidades, según  Patricio Gutiérrez, presidente de la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva. En marzo, esta  entidad  reportó 430 unidades en los tres sistemas.  El especialista explicó que según  un estudio,  como mínimo  el  país necesita al menos  1.200 para enfrentar la pandemia.
   

“Santa Cruz tiene experiencia en el manejo de terapia intensiva, la Gobernación logró duplicar la cantidad de respiradores de tercer nivel. Por eso, se usan los equipos que  el departamento compró  y los que el Ministerio de Salud nos dotó. Todos están listos para funcionar, pero necesitamos  el personal suficiente”, explicó  a Página Siete el director del (Servicio Departamental de Salud) Sedes de Santa Cruz, Marcelo Ríos.

En el Hospital Japonés, el departamento cruceño  tiene dos domos dedicados a terapia intensiva y con una capacidad de 120 unidades. “Hoy no están funcionando todos (los equipos) porque no tenemos más recursos humanos”, advirtió la autoridad. 

En septiembre se vencieron los contratos de 600 profesionales que se pagaban  con recursos del Ministerio de Salud, la  Aisem (Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico)  y un fondo internacional. Ríos explicó que su región necesita  al menos 10.400 ítems.  “Es una deuda histórica”, dijo,  pero indicó que para atender la pandemia del virus Santa Cruz  necesita al menos 1.800 contratos.

Para atender  un rebrote de la  Covid-19,  en la actualidad La Paz cuenta con 50 unidades de terapia intensiva,  las últimas 10 fueron entregadas el pasado miércoles al Hospital de Clínicas del complejo de Miraflores. “No sólo se necesita infraestructura o equipamiento, sino personal”, explicó a Página Siete el director del Sedes, Ramiro Narváez. 

“El Ministerio (de Salud)  tiene mucho que decir (sobre el tema del personal). Hay contratos de la Aisem que se deben renovar o mantener. Lo mínimo necesario son 600 ítems”,  indicó Narváez. 

En el caso de Cochabamba, este departamento cuenta con 51 camas de terapia intensiva y tiene  equipos para sumar otras 20 unidades, pero no puede instalar las máquinas por falta de personal, explicó el director del Sedes, Yercín Mamani.

 “Por ejemplo, en  los hospitales del Sur y Solomón Klein sólo tenemos un médico de terapia intensiva. Las camas están (en los espacios) sin uso porque (el profesional) no se puede hacer cargo de un gran número de pacientes”, dijo la autoridad. 

Mamani informó que las autoridades nacionales dieron 500 contratos temporales, pero ya concluyeron. Indicó que Cochabamba necesita 4.470 ítems. “(Es una) deuda histórica” del gobierno con esta región ante el incremento de la población y las necesidades”, sostuvo. 

Henry Tapia, director del Sedes de Oruro, dijo a Página Siete que cuentan con 21 unidades de terapia intensiva que se encuentran  instaladas en el Hospital General de la ciudad. 

“Tuvimos dificultades en algunas salas a causa de (la falta del) personal. Teníamos problemas en la red de generación de oxígeno. Solucionamos todo de forma gradual”, explicó Tapia. 

El jefe de epidemiología del Sedes de Potosí, Huáscar Alarcón, informó que cuentan con 40 UTIS y otras 60 camas de terapia intermedia que se encuentran instaladas en el campo ferial de la capital de este departamento,  pero la autoridad advirtió que el 31 de diciembre concluirán los contratos del personal que se encarga de los equipos y de atender a los pacientes críticos. 

“Nadie está preparado (de la forma adecuada), pese a que tenemos (el equipamiento) instalado, no sabemos cómo nos  afectará una segunda ola. Tendrá además que ver mucho con el comportamiento de la gente”, dijo Alarcón  a Página Siete.

Según informes del Sedes, Chuquisaca cuenta con 29 unidades de terapia intensiva, 20 se encuentran en la Capital, cinco en Monteagudo, tres en Camargo y una en Padilla. Además, las autoridades locales indicaron que requieren 3.000 ítems para médicos, enfermeras, bioquímicos, laboratoristas y personal administrativo.

En Pando, el jefe de la unidad de vectores del Sedes, Cristián Soruco, explicó que este departamento tiene nueve unidades de terapia intensiva. “El mayor problema que tenemos es que no contamos con el especialista para atender esta sala. Tenemos ahora un incremento de casos de la Covid-19  importante y reinfecciones confirmadas. Estamos de subida en el registro de positivos”, sostuvo.

Beni cuenta con 11 unidades de terapia intensiva, declaró a Página Siete  el jefe de epidemiología del Sedes, Antonio Castro. “No hay saturación de casos, ahora tenemos ocho pacientes internados en todo el departamento y no reportan gravedad”, dijo. Pero, la autoridad local indicó que existe un incremento de casos lento y paulatino.
 

En Tarija, el secretario de coordinación de la Gobernación de Tarija, Waldemar Peralta, informó que cuentan con  100 unidades de terapia intensiva en todo el sistema de salud público. 

¿Son suficientes?

En total, los nueve departamentos tienen   431 unidades de terapia intensiva en el sistema público. Esta cantidad no es suficiente, advirtió Patricio Gutiérrez, presidente de la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva. 

“En marzo -como sociedad- hicimos un estudio de capacidades para enfrentar la primera ola. Como mínimo se necesitaban 1.200 camas (entre el sistema público, privado y seguridad social) para atender a los pacientes”, dijo el especialista. 

Gutiérrez informó que en la actualidad hay 600 camas de terapia intensiva en los tres sistemas de salud, pero reiteró que esta cifra “no es suficiente”.

Adrián Ávila, presidente de la filial La Paz de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica,  consideró que el país “nunca” estuvo preparado para enfrentar la pandemia del coronavirus. “Nuestro requerimiento es de 1.160 (UTIS) para patologías comunes y para la pandemia se debería preparar entre un 3% y 5% del total de los casos positivos que se registran en el país”, advirtió el profesional. 

Ávila coincidió con las nueve autoridades de los Sedes e indicó que el principal problema que atraviesa Bolivia es la falta de personal de salud. “Somos muy pocos. Apenas llegamos a los 220 (intensivistas) en el mejor de los casos y  según un registro de la última reunión de todos los colegas. Hay -además- una falta de insumos, equipos y bioseguridad que arrastramos desde la primera ola, entre otras carencias”, explicó.

Las camas de terapia en el sistema público de  salud en Bolivia.

  • Santa Cruz 120 
  • La Paz 50 
  • Cochabamba 51 
  • Oruro 21 
  • Potosí 40 
  • Chuquisaca 29 
  • Pando Nueve 
  • Beni 11 
  • Tarija 100
  • Ideal Según datos de la OMS, en promedio, por cada 10.000 habitantes debe haber una cama de terapia intensiva. Es decir que en Bolivia, un país con 11.633.000 habitantes (según una proyección de la población al 2020 del INE), se requieren al menos 1.163 unidades en este servicio.
  •  Anterior Según datos de la Sociedad Boliviana de Medicina Critica y Terapia Intensiva, en marzo- cuando  llegó el coronavirus al país, Bolivia  reportaba 430 UTIS distribuidas en los hospitales públicos, privados y de las Cajas de todo el país. Se estimaba  que el 10% no está en funcionamiento.
  •  Actual La  Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva  informó que ahora hay 600 camas de terapia intensiva en los tres sistemas de salud, pero la cifra  “no es suficiente”.

Fuente: página siete

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