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¿Devaluar? Expertos no ven riesgo de inflación si se flexibiliza el dólar.

Fuente: Los Tiempos.com

Han pasado exactamente nueve años de la fijación del tipo de cambio en 6,96 bolivianos para la venta y 6,86 para la compra de cada dólar estadounidense. En la actualidad, hablar de modificar el tipo de cambio es hablar de incertidumbre, inestabilidad e inflación.

Pero algunos expertos opinan lo contrario. Afirman que, ante la crisis, Bolivia necesita modificar su política monetaria y dar paso a un tipo de cambio flexible, es decir, un valor que se determine libremente en el mercado.

Y, pese a los temores colectivos, aseguran que no hay riesgo de inflación porque el país tiene una oferta excedentaria de productos alimenticios, algo que quedó demostrado durante la pandemia del coronavirus.

El presidente interino del Banco Central de Bolivia (BCB), Agustín Saavedra Weise, fue claro al informar que la prioridad es mantener la estabilidad monetaria y cambiaria, por lo que pidió tranquilidad a la población.

“Se deben mantener los parámetros de estabilidad, cuidar las Reservas Internacionales y dejar las cosas para que el nuevo Gobierno aplique su plan de reactivación económica. De esta manera, se podrá recuperar progresivamente parte del crecimiento económico que se tuvo en años precedentes”, dijo Saavedra.

Sin embargo, el economista y expresidente del BCB, Juan Antonio Morales, considera que el país necesita modificar su política cambiaria y optar por un tipo de cambio flexible tal y como lo hicieron los países de la región.

Morales explica que un tipo de cambio flexible puede suponer una depreciación o una apreciación de la moneda boliviana con relación al dólar, pues será el mercado el que lo determine. Admite que es una política arriesgada porque el ciudadano común lo relacionará con inflación, pero considera que es posible controlar el incremento de precios como lo está haciendo Paraguay.

Para el especialista, el enemigo de la economía no es el tipo de cambio, sino la inflación. Y para controlarla, considera que el BCB deberá orientar su política de tasas de interés y, de ese modo, controlar los movimientos inflacionarios. “Las tasas de interés esencialmente tendrían que ser más altas al principio si se da un tipo de cambio más flexible”, señala.

En opinión del expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, José Alberti, un rebrote de inflación queda descartado incluso al optar por un tipo de cambio flexible, debido a que el país tiene una oferta excedentaria de productos básicos.

A modo de ejemplo, menciona que, durante la pandemia, el sector agrícola, pecuario y agroindustrial suministró alimentos a todo el país pese a las dificultades. “No hubo brotes de inflación. Los precios de algunos productos, por el exceso de oferta, decayeron. Entonces, no hay peligro de que, por el lado de oferta, haya inflación”, afirma.

Sin embargo, considera que puede haber inflación por el lado de la demanda de dinero, por lo que cree urgente que el nuevo Gobierno se concentre en reactivar la economía. “Si el Presidente no se concentra en promover una reactivación económica, seguramente que en los próximos meses le estará pidiendo al Banco Central que imprima dinero y eso es lo que va a causar inflación”, explica Alberti.

Competitividad

El sector exportador es uno de los que más demanda la modificación del tipo de cambio. Según el presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Gonzalo Molina, los países vecinos devalúan sus monedas y se vuelven competitivos con relación a Bolivia, por lo que urge un ajuste a la política cambiaria.

Considera necesario poner en movimiento el bolsín, un mecanismo que determina el tipo de cambio del dólar en función a la oferta y demanda. También plantea generar un tipo de cambio de fomento a las exportaciones, de modo que los empresarios bolivianos dejen sus dólares en el BCB.

“Con el tipo de cambio de fomento al exportador, que es netamente administrativo, lo que hacemos es generarle una cantidad de divisas al Banco Central a un tipo de cambio preferencial que permita cubrir salarios, cubrir compras, locales, cubrir costos de servicios internos, etc.”, afirma Molina.

Juan Antonio Morales, por su parte, explica que un tipo de cambio flexible no sólo dará mayor competitividad a las exportaciones, sino también a la producción nacional que debe competir con productos importados, muchas veces vía contrabando.

Sin embargo, Saavedra Weise señala que los exportadores y productores tienen mecanismos internos que pueden mejorar la competitividad sin necesidad de tocar el tipo de cambio. Menciona que uno de ellos es la reducción de aranceles para los insumos que necesitan los productores en el proceso de transformación, además de incentivos fiscales de diversos tipos.

TIPO DE CAMBIO Y POLÍTICAS LABORALES

Para el presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Gonzalo Molina, desde el año 2008 el tipo de cambio no acompañó a las políticas laborales ni salariales, lo cual resta competitividad a este sector.

Molina menciona que en 2008 se podía comprar cerca de 800 bolivianos, monto que permitía pagar un salario mínimo nacional de esa época. Sin embargo, en la actualidad, se necesita más del triple de recursos para pagar un salario mínimo. Actualmente, el salario mínimo nacional en Bolivia es de 2.122 bolivianos, un equivalente a 300 dólares.

ARCE DEBE PRIORIZAR LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA

REDACCIÓN CENTRAL

Ante la pérdida de al menos 350 mil empleos a nivel nacional a consecuencia de la pandemia del coronavirus, el presidente electo Luis Arce Catacora deberá destinar sus primeros 100 días de gestión a la reactivación de la economía, pues caso contrario aumentará el número de empresas en quiebra, señala el expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, José Alberti.

Para el especialista, la reactivación económica está antes que la modificación del tipo de cambio. “Los actuales empleos formales, semiformales o informales hay que sostenerlos y para eso necesitamos un agresivo plan de reactivación económica enfocado especialmente en la oferta en las micro, pequeñas y medianas empresas”, explica.

Advierte que si en ese periodo no se logra encaminar el dinamismo económico hacia una trayectoria de crecimiento el país sufrirá mayores problemas, pues “la gente va a salir a la calle a pedir pan”.

Por otro lado, Alberti cree que el presidente electo cometió un error al dejar abierta la posibilidad de que su Gobierno flexibilice el tipo de cambio cuando la economía hubiera recuperado la trayectoria de crecimiento.

Asegura que quien debe modificar el tipo de cambio es el Banco Central de Bolivia (BCB) y no el Gobierno de turno. Por ello, afirma que es necesario devolver la confianza, transparencia e institucionalidad al BCB.

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