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Automedicación: miedo e impotencia frente a tratamientos que aún son paliativos contra el Covid-19

Un sistema de salud precario e insuficiente y una población con dudas (incluso en el propio personal de salud), ocasionaron que miles de personas, en las últimas semanas se aferren a medicamentos y sustancias que prometen una cura para la enfermedad del nuevo coronavirus (Covid-19); el miedo generalizado y la impotencia frente a tratamientos que todavía son paliativos, influyen para la automedicación.

El biólogo molecular, Álvaro Romero dijo que, actualmente, los médicos en el mundo han estado controlando la infección viral Covid-19 usando pocas drogas existentes y los reportes de resultados subsecuentes están llegando con una «variedad de grados de control».

«Los investigadores han sido extensivamente comprometidos por diferentes agencias internacionales e institutos para entender los mecanismos de infección, virulencia, farmacología y posibles drogas tempranas y desarrollo de vacunas», explicó.

Arma de doble filo

En este contexto de incertidumbre se ha acentuado la automedicación.

La automedicación es la utilización de medicamentos por iniciativa propia sin ninguna intervención del médico (ni en el diagnóstico de la enfermedad ni en la prescripción o supervisión del tratamiento). «Aunque siempre fue una práctica cotidiana y habitual en nuestro país, con esta enfermedad (del coronavirus), se convierte actualmente en un arma de doble filo», aseveró Romero.

El biólogo molecular asume que, la automedicación como práctica implica riesgos de acuerdo con el tipo de medicamento y del usuario, que pueden generar emergencias accidentales, iatrogénicas o intencionales.

Aunque puede ser útil para disminuir la alta demanda de los servicios de atención en las precarias e insuficientes instalaciones hospitalarias o centros de salud, principalmente en las dolencias menores, en el caso del Covid-19, que puede iniciarse como un simple resfrío y evolucionar en pocos días a una respuesta inflamatoria, «que si no es tratada lleva a una muerte segura», agregó.

Sin embargo, la demora excesiva en la detección y tratamiento del Covid-19 llevan a muchas personas a usar sustancias que «prometen una cura».

Mientras que la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha establecido que aunque algunas soluciones pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de Covid-19, «hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad y alerta sobre la automedicación».

Los científicos advierten sobre los riesgos de la automedicación al tratar el Covid-19, enfatizando que las pruebas en pacientes son esenciales para evaluar la efectividad de las terapias y que todas las personas con casos sospechosos o confirmados de coronavirus deben buscar atención médica para obtener orientación sobre la terapia adecuada.

Romero considera que hasta el momento en el mundo sigue la demanda urgente para una terapéutica adecuada en el tratamiento de la nueva enfermedad de coronavirus.

«La naturaleza letal de la infección ha producido una acentuada sensación de miedo en los pacientes y en las personas en general. La infección es un nuevo tipo de enfermedad respiratoria (SARS) con naturaleza letal aguda, y los medicamentos existentes han tenido éxito en el manejo parcial de los síntomas y, hasta el momento, no hay una línea definitiva de tratamiento y ninguna terapéutica ha sido definida», reconoció el investigador.

«La prevención de la propagación es la primera línea para protección en todas las naciones», aseveró.

Sabemos poco

Enfatizó que se sabe poco específicamente de este virus SARS-CoV-2, por lo que la mayoría de las drogas que los médicos intentaron usar para controlar el Covid-19 se basan en la información sobre infecciones similares que ocurrieron en el pasado y el tratamiento se orientó hacia el «manejo» de los síntomas.

Las diversas drogas y fórmulas que tienen posibilidad de uso en el control de Covid-19 incluyen drogas antivirales (para tipos similares de infecciones u otros antivirales que dependen de supuestos mecanismos y procesos que el SARS-CoV-2 podría adoptar).

Los medicamentos propuestos como los inhibidores de entrada, de replicación viral, de proteasa, antivirales heterocíclicos, nanodrogas, los de terapéutica biológica y drogas herbales, «deben recorrer desde la evidencia menos sólida que se inicia con la experiencia, pasando por la investigación in vitro hasta otros estudios para una revisión sistemática, un largo camino», informó Romero.

Lamentó que estos filtros por los que debe pasar un medicamento estén siendo eliminados por el pánico, haciendo que muchas sustancias sean utilizadas sin control ni registro, como la ivermectina y el dióxido de cloro.

Mientras que, acostumbrada a vivir silenciosamente en los laboratorios, la ciencia ha pasado a una exposición pública sin precedentes por la crisis del coronavirus, acelerando sus tiempos en busca de un remedio y bajo el examen de una sociedad con altas expectativas, pero que desconoce cómo funciona el método y trabajo científico.

Fuente: lostiempos.com

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