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Una mascota en cuarentena

Diana J. León7 de junio, 2020 – 08h35

Lana* se despierta tras escuchar unas voces a lo lejos. También suenan platos y cubiertos. Son sus dueños y parece que preparan el desayuno. “¡Es uno de mis momentos favoritos! ¡Siempre hay algo delicioso! Pero ¿no es un poco tarde para que sigan en casa? ¡Guau! Parece que hoy no trabajarán. ¡Se quedan todo el día aquí! ¡Ooooooh, sí! Hoy no los extrañaré y podré echarme todo el día junto a ellos y cumplir uno de mis mayores placeres: pasar en su compañía. Hoy no me quedaré esperando detrás de la puerta mientras ellos salen a la calle y solo regresan cuando ya todo está oscuro. ¡Súúúúúper!”.

Pero con el paso de los días sus dudas aumentan: “Esto es muy extraño, ¡ya no tengo oportunidad de hacer travesuras o de explorar por los rincones! Ahora nunca estoy sola en la casa. Un día estaba jugando con mi pelota cuando de repente tocaron el timbre y ¿adivinen qué? ¡Llegó una funda grandotota de mi comida! ¡Llegó solita! Bueno, la trajo un desconocido al que olí y parecía buena gente, solo por eso no lo mordí, pero la comida llegó para mí, a mi puerta. Eso nunca había ocurrido.

Por supuesto, enseguida comencé a ladrar de la alegría y perseguí a mi dueña hasta la cocina para que me diera un poco. Pero igual tuve que esperar hasta que todos se sirvieran su comida humana para que también me dieran mi plato de croquetas.

¡Están pasando cosas muy raras! Pero no puedo quejarme, los extrañaba mucho cuando se iban, ¿se imaginan? todo el día solita. Sin perro que me ladre”.

Efectos del aislamiento

Otro día más (sin poder salir de casa) comienza, Lana se estira y bosteza. “Estoy durmiendo más de lo normal. No es que no me guste dormir, pero ¿por qué ya no me pasean tanto como antes? Apenas y alcanzo a hacer del 1 y del 2 cuando me sacan. Ustedes saben que nos demoramos un poquito en encontrar el lugar perfecto para hacer, pero ahora dicen que no podemos estar mucho tiempo fuera de casa.

He ladrado mucho para reclamar mi caminata larga. Les he dado mis mejores ¡guau, guau, guau!, pero ellos solo me miran y me dicen: silencio, ahora no se puede. ¿Qué no se puede? ¿Si allí veo mi correa y mi pechera? Nadie me explica.

A veces veo a mi dueña preocupada, también está más callada. Creo que ella también quiere pasear, pero no puede. Así que solo me acerco e intento sacarle una sonrisa; otras veces solo me pide echarme junto a ella y yo le obedezco porque quiero hacerle saber que yo sigo aquí y que la sigo queriendo.

Otras veces yo también estoy aburrida y de mal humor. Las fundas de comida gigante siguen llegando a la puerta, pero ¡cómo quisiera que también llegara un juguetito nuevo, de esos que suenan! El repartidor y yo ya somos amigos, ¡ya le muevo mi colita!

Me pasa que de repente siento que tengo toda esta energía dentro de mí que ya no sé qué haceeeeer. ¡Ya sé! Voy a subirme a rascarme a los muebles y a correr. Tal vez hasta encuentre algo nuevo para masticar. ¡Ups! Creo que ese florero que se cayó al piso les gustaba mucho. Pero ya no puedo dejar de correeeeer, no puedo detenermeeee. Una última vuelta y me calmo, a ver si así entienden que quiero salir. ¡Ay no, ya me retaron! Mejor me quedo en el balcón tomando el sol, ese calorcito continúa todos los días y me gusta mucho”.

Dar el primer paso para ayudar

¿Escucho mi nombre? ¡Sí! ¡Me están llamando! Mi dueña ha despejado la sala para jugar conmigo. ¿O tal vez solo estoy soñando? ¡No, es real! ¡Guau! ¡Aquí voy! Lanzaron mi pelota y debo recuperarla, esto es muy divertido. Un momento, ¿será que quieren hacerme famosa con un video en Tik Tok? ¡No me importa! ¡Es lo más divertido que ha pasado en semanas! Mi dueña también está sonriendo y eso me encanta. ¡Otra vez lanzó la pelotaaaa!

Aunque también ella ha pasado más tiempo frente a la laptop y en su escritorio. A veces escucho otras voces que salen de allí. ¿cuántas personas entran en una computadora? ¿Acaso también debo defenderla de esos desconocidos? ¡Guau!

Siento que estamos más unidos que nunca. También desde hace algunos días también estoy paseando más. Y ahora pienso que quizás decidieron quedarse tooooodos estos días conmigo en casa porque también se cansaron de estar fuera y de extrañarme. ¡Qué tiernos que son!

* Nota: Diana J. León rescató a Lana hace 6 años y viven juntas en su departamento.

Caminar nos acerca

Podríamos decir que están resentidos, dice el entrenador Miguel Montalván al explicar el ‘bajón’ que han experimentado algunos animales de compañía durante el aislamiento. “Ya estoy recibiendo llamadas de personas que me dicen: ¡pero mi perro no era así!”, cuenta. “Salvo en el caso de los perros que viven bajo ese estilo, que son parte de la casa y que ya se acostumbraron a esa vida sedentaria, pero sí notamos los cambios en los perros que han sido muy activos”.

Aunque existen diversas maneras de ayudarlos (dependiendo la raza, el tamaño y sobre todo la edad), cree que es un excelente momento para estrechar el vínculo entre el propietario y su mascota. “Hay animales que solo paseaban con la empleada, con el chofer o con el entrenador y entonces el vínculo con sus dueños no fue fortalecido en su momento”, comenta Montalván. ¿Su recomendación? Póngale la correa y sáquelo a caminar. Es la actividad ideal para acercarse a su mascota y compartir.

Conectados a nosotros

Es como si tuvieran un cable transparente de su corazón al nuestro, explica Lupe Marimón, comunicadora telepática e intuitiva animal, refiriéndose a la conexión entre animales y humanos. Reciben y absorben absolutamente todos los cambios de humor y de sentimientos.

“Si estamos tranquilos, ellos lo estarán, si estamos nerviosos, ellos lo sentirán y lo manifestarán de una manera que solemos interpretar como desagradable o que no nos permite entender qué le está pasando a nuestro compañero”, detalla.

Evidentemente, estar en casa mientras el mundo enfrenta una pandemia, afectará también a nuestras mascotas. “Ellos mismos no pueden resolver sus problemas de comportamiento. Necesitan nuestra ayuda y apoyo. Es de vital importancia entenderlos para que la situación no se agrave”, dice Lupe, quien sugiere como alternativa experimentar una comunicación animal. A través de este método, el propietario obtendrá información para incrementar el bienestar de su animal.

“El concepto viene de la idea de que todos venimos del mismo lugar. Cada uno le llama como quiere: de la Fuente, de Dios, de la Conciencia. De esta manera todos estamos interconectados y nos podemos comunicar unos con otros sin hablar. La técnica surgió por primera vez en Estados Unidos, se está extendiendo por Europa y Sudamérica y soy la primera en el Ecuador”. La Comunicación Animal atiende la parte psicológica del animal, mientras que la función de un veterinario se enfoca en la parte física. “Ambas partes son igual de imprescindibles para el bienestar de cualquier animal”.

Fuente: Universo

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