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Trinidad está sumida en el miedo, la carencia de insumos y el hambre

El cementerio improvisado de Beni para personas que fallecieron por Covid-19. | PAGINA SIETE

Lorena Amurrio Montes

Con lágrimas en los ojos, la población de Beni clama ayuda. El coronavirus llevó a que la gente de este departamento viva entre el terror, la falta de insumos y el hambre.

Los pobladores de este departamento tienen miedo de contraer una enfermedad para la cual las condiciones de atención en salud son deficientes. En los mercados hay pocos alimentos, casi nada de barbijos y alcohol en gel. Quienes viven del día pasan hambre, pues la cuarentena y el encapsulamiento acabaron con sus ahorros.

Beni es el segundo departamento más golpeado del país por el coronavirus con más de mil casos, luego de Santa Cruz que supera los 4 mil. Sin embargo, el sistema de salud es la gran diferencia.

Los médicos trabajan a ciegas en Beni. El galeno Luis Soruco relató a Los Tiempos las carencias en equipos de bioseguridad, equipamiento hospitalario, medicamentos y otros. Además de la inadecuada respuesta que hubo ante los primeros casos, hecho que llevó a que él también tenga Covid-19.

“Cuando en Bolivia había 2 mil descartados, acá sólo 30. Yo recibí al primer paciente. Hice el llamado al equipo de respuesta rápida que se había conformado. Le comenté al doctor que la persona tenía un yerno que era chofer y había estado en Santa Cruz hace 10 días y tres personas en la familia también estaban con síntomas, pero escribió en el historial que no correspondía a Covid-19”, relató.

Es así que se lo lleva a la unidad de cuidados intensivos y Soruco tuvo que entubarlo. El 20 de abril conoce que el paciente dio positivo y debido al riesgo se hace la prueba él también.

“Yo fui el tercero que dio positivo en Trinidad. Recibí al paciente cero y le brindé toda la asistencia. Aunque tomé las medidas de seguridad, no era mucho. No teníamos los trajes. Gracias a Dios fui asintomático, los 17 días que estuve aislado”, contó Soruco.

También recuerda que  algunos de sus vecinos estaban recabando firmas para echarle de su casa, pero no prosperó porque la mayoría se negó.

Soruco volvió al trabajo hace una semana, luego de recuperarse, pero el panorama cambió poco. “La carencia es total a nivel hospitalario. Siempre falta material de seguridad, no hay medicamentos. Colegas en terapia intensiva sin un barbijo No. 95 y demás”, lamentó.

No queda otra opción que seguir luchando. Mientras, la gente en sus casas vive con temor. El periodista beniano que se encuentra en Trinidad, Claudio Rojas, nunca se imaginó que algo así pasaría en esta ciudad.

“La gente está aterrada. No hay persona que no tenga un conocido que esté enfermo o que haya muerto. La población está consciente que no van a poder ser atendidos en el hospital, porque no hay condiciones. Además, llegó el sur y el frío y eso da más miedo”, contó.

El drama de la enfermedad se traduce en la imagen del cementerio habilitado para personas que fallecen con Covid-19 o son sospechosas. Para Rojas, esa es la representación de lo que ocurre en Beni.“La imagen refleja la cruda realidad. Un campo abierto, que no es un cementerio. No hay un homenaje, sólo cruces de madera y además que hay más de 150 cuerpos, cuando el registro es de 70. Ni siquiera van a ser cremados, porque no hay un crematorio”, contó.

Siguió: “Se habla de Beni y literalmente dan ganas de llorar. Todos los días, prendes el WhatsApp o ves el Facebook y te enteras que algún amigo de infancia o alguien está enfermo o falleció”.
Su hermana médico se hizo la prueba y recuerda a sus padres llorar ante la noticia y el relativo alivio con el negativo.

 Rojas fue a pasar unos días a Beni y se encontró con la cuarentena. Al inicio había preocupación por la gente en otras ciudades. Ahora lo peor está en Beni.  “Lo único que queda es rezar y tener fe”, dijo.

150 personas enterradas hay en el cementerio improvisado de Trinidad. Muchos de esos cuerpos ni siquiera se llegaron a hacer la prueba.

LA GENTE NO TIENE PARA ALIMENTARSE

Beni soportó dos encapsulamientos y la cuarentena desde el 22 de marzo. Mucha gente que vive al día ya no tiene ni un pan para comer o dinero para comprar algún medicamento.

Videos de gente que clama ayuda se hacen virales en las redes sociales. Algunos indican que los 500 bolivianos que entregó el Gobierno ya no alcanzan y es que muchos llevan dos meses sin trabajar, por lo tanto sin ningún ingreso.

El periodista beniano Claudio Rojas cuenta que hay gente que llega a la puerta de su casa a pedir algo de comer. “Y no son personas que se dedican a mendigar, son trabajadores a los que ya se les acabó la plata”.

A esto se suma que en los mercados también hay escasez. La diversidad de productos no es la misma que se tiene en  Cochabamba, La Paz o Santa Cruz. La gente compra lo que puede y trata de hacer que alcance para todos los miembros de la familia.

Nora Fuentes, una vecina del populoso barrio Pompeya, contó que dos o tres veces por semana va un grupo de médicos a llevarse a alguno de sus vecinos. “Yo digo que cualquier día me va a tocar, me van a llevar y tengo miedo. El virus ya está en todas partes”, dijo.

Relató que sólo en su cuadra fallecieron dos personas y sus familiares no pudieron ni velar los cuerpos. “Salimos a rezar todos los vecinos una vez a la semana, para pedir a Dios que esto termine”, contó la vecina de 40 años.

Fuente: lostiempos.com

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