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El último tiempo para Lionel Messi

Andrés Montes Alba 

A sus 32 años, el máximo goleador del Barcelona ya es leyenda viva del deporte. Antes de que termine su carrera, aún le quedan deudas para hacer más grande su legado. Habrá fútbol después de él, pero ¿será igual?

Antes de que comenzara la discusión incesante sobre si Lionel Messi es mejor que Diego Maradona, el propio ídolo del Napoli vaticinó el comienzo de una leyenda: “Él siente la pelota y eso lo hace distinto del resto. Le veo muchas cosas mías, pero eso no significa que deba ser mejor o peor que Maradona. Lionel va a ser Messi por sí mismo, con todas las letras.”

Lionel, que en España se volvió Leo, no nació en una villa, pero al igual que Diego, su único juguete fue una pelota. “Empecé a jugar en el club Grandoli a los cuatro o cinco años. Era baby fútbol, y el técnico era mi viejo. A los siete, por mi hermano Rodrigo me fui a Newell’s y estuve ahí hasta los trece”, le contaba un joven y carismático Messi desde La Masía hace algunos a la ya extinta revista El Gráfico.

Desde entonces la historia ha sido tan necesaria que es conocida por cualquiera que disfrute de la pelota. Carles Rexach, ojeador del Barcelona, fue quien decidió ficharlo clandestinamente en una servilleta cuando medía 1,40 cm y Newell’s no le podía pagar el tratamiento de 900 dólares mensuales que le permitiría superar los problemas de crecimiento. Por eso, Jorge, su papá, quien hacía planes para ir a trabajar a una pequeña provincia de Cataluña, ante la negativa de River Plate y de la Lepra de pagarle el tratamiento, partió sin pensarlo demasiado rumbo a Barcelona, con Lionel y una pelota en el brazo.

En 30 meses creció 29 centímetros, le confesaría el propio Messi a Ronaldinho, su gran padrino en sus primeros años de camerino en el Barça. Debutó en el Camp Nou en octubre de 2004, reemplazando al portugués Deco en un partido contra el Espanyol. No fue un simple cambio, terminó siendo el momento en el que cambió la historia de uno de los clubes más importantes del planeta.

Por estos días Messi cumplió 15 años desde su primer gol con la camiseta blaugrana. Ahora, en este mundo permeado por la adicción a los números y a los datos, el argentino ha sido amplio dominador y quebrador de récords. Desde aquel primer gol al Albacete, con 17 años, sus registros ya van por 627 tantos y con el rótulo envidiable de ser el máximo goleador de la historia del Barcelona. “Qué rápido pasa el tiempo”, escribió en sus redes sociales el rosarino.

Messi ha sido por antonomasia el éxito del Barcelona en este siglo, y lideró a la selección de Argentina que llegó a tres finales consecutivas: Mundial Brasil 2014 y Copas América Chile 2015 y Estados Unidos 2016. Por desgracia para él, después de quedar campeón del mundo sub-20, en Holanda en 2005, comenzó a sufrir la constante comparación con Maradona, y eso sin sumarle la que ha vivido con Cristiano Ronaldo, otro animal de las estadísticas y el juego.

Con el halago viene la crítica y desde que se enfundó la camiseta de su país ha tenido que batallar con rivales ajenos y propios. “No ha ganado con la selección”, es el principal reclamo. Algo que no es cierto.

Messi conquistó dos títulos a nivel global con su país. En Holanda 2005, donde fue goleador y mejor jugador, y tres años después se colgó la presea de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, con asistencia a Di María para el 1-0 del triufo ante Nigeria en la final. “Es la misma medalla que tanto se le elogió a Neymar cuando la conquistó en los Juegos de Río”, escribió el periodista Diego Borinsky a manera de crítica y defensa. Y aunque no ha levantado trofeos con la absoluta, bajo su batuta y dirigido por Alejandro Sabella, cayó en la final en Brasil 2014 ante los alemanes.

Sin nombrar la laureada carrera con el Barcelona: 10 Ligas, 4 Ligas de Campeones, 6 Copas del Rey, 8 Supercopas de España, 3 Supercopas de Europa y 3 Mundiales de Clubes. Agregando que es el futbolista con más Balones de Oro: seis. Un palmarés que solo lo deja en discusión de acuerdo a la subjetividad y el gusto.

Pero él es precisamente eso, el gustar de su fútbol antes de que termine. Hoy Messi tiene 32 años. Es papá, sus hábitos han cambiado. Las lesiones, una pubalgia que va y viene, ahora existen y aquejan a un hombre que parecía de hierro. Después de cumplir 30 pareciera que la vida de un futbolista comenzara a andar en reversa, como más cerca del final.

Por delante tiene un solo reto para quienes lo defienden: Catar 2022. Entender la fragilidad de la vida es entender los límites de todas las acciones humanas. Y entender eso es entender que Messi tendrá un final, un último partido. Y Catar es eso, el último chance de dejar de pelear con su sombra en la historia. Un título mundial acabaría la discusión de su superioridad, así de simple.

El fútbol es fútbol por gente como Messi. ¿Quién adoptará su estela? Candidatos siempre hay: Neymar, Kylian Mbappé, y hasta João Félix, y otros más, pero nada concreto. El mundial de Catar será uno de los lugares en el que Lionel dé sus últimos bailes. Lo circunstancial de la vida dirá si pudo saldar la deuda con la leyenda que él mismo creo. Habrá que esperar a que el mundo vuelva a abrirse para poder disfrutar de los últimos tiempos de Lionel Messi en las canchas.

Fuente: El Espectador.

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