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Humanizar a las mascotas es otra forma de maltrato animal / Opinión

Sentar a nuestras mascotas a la mesa, dormir con ellos y disfrazarlos son algunas prácticas nocivas.

Según expertos, la humanización de las mascotas llevada al extremo puede traer consecuencias en el comportamiento de los animales.
Foto: IStock

¿Qué pasaría si algún día los animales toman el control absoluto del mundo y, con ello, el control sobre el ser humano? ¿Nos gustaría que los animales nos trataran como animales o que nos siguieran tratando como humanos?

No me quiero imaginar cómo nos sentiríamos si nos trataran como animales, haciéndonos caminar en cuatro patas, poniéndonos a ladrar o maullar, nos hicieran comer comida para mascotas (concentrados)…

El maltrato también se genera cuando alteramos el comportamiento natural de los animales, y los tratamos como humanos creyendo que eso significa quererlos o amarlos.

Jamás una mascota debe ser tratada como humano. El hecho de que se conviertan en miembros de nuestra familia no nos da derecho a humanizarlos. Por eso debemos tener bien claro el concepto de familia multiespecie, que hace referencia a un núcleo social compuesto, en este caso, por dos especies totalmente diferentes, la humana y la animal. Aquí no hay una fusión de especies. Lo que hay es una interacción entre dos especies. Es importante tener claro ese concepto y, de paso, evitar frases como ‘mi hijo es mi mascota…’.

No siempre el maltrato se refiere a agresiones físicas. El maltrato también se genera cuando alteramos el comportamiento natural de los animales, y los tratamos como humanos creyendo que eso significa quererlos o amarlos. Todo lo contrario, cuando asumimos esos comportamientos quebrantamos la naturaleza y la forma propia en que actúan y viven las mascotas.

Lo que realmente quieren es caminar, olfatear, socializar con otros perros que sí van caminando como lo manda la naturaleza.

Me parece absurdo cuando veo personas llevando su mascota en un coche para bebés. Veo con detenimiento la actitud de esos animales y se les ve aburridos y presos de una situación que no es normal para ellos, cuando lo que realmente quieren es caminar, olfatear, socializar con otros perros que sí van caminando como lo manda la naturaleza.

El día que comprendamos lo que verdaderamente hace feliz a nuestras mascotas, dejaremos de comportarnos como irracionales y comenzaremos a tratarlas con amor basado y guiado en la libertad de entender que ellas no son humanos y que, aunque vivan bajo nuestro mismo techo, en función de una familia multiespecie, tienen sus propios espacios, momentos y comportamientos. ¡No le demos paso ni espacio al maltrato animal a través de la humanización!

JORGE GALLEGO RODRÍGUEZ

*​Docente de Urgencias, Medicina Interna y Toxicología Clínica.

Fuente: El Tiempo.

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