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Generación Z: Bolivia no es país para jóvenes

Pronto tomarán las riendas del país. Son el 30% de la población en Santa Cruz y tienen entre 9 y 24 años. Un estudio de la UEB muestra cuáles son sus preferencias.Otro estudio, de la Fundación SEPA, afirma que Bolivia los ignora

Son hiperconectados, exigentes,informados, tolerantes y con gusto por el trabajo duro y el entretenimiento | Foto: Fuad Landívar

Javier Méndez Vedia

Lo mejor de la Generación Z: pronto van a ocuparse de mover el país. Llegan con una nueva sensibilidad y una actitud más decidida que la de los millennials. Lo peor: las políticas públicas los ignoran. Lo muestra un estudio de la Universidad Evangélica Boliviana y otro de la Fundación SEPA (Servicios de Estudios, Proyectos y Análisis).

Aunque comparten características generacionales con sus mayores, tienen varias diferencias, puesto que se trata de jóvenes hiperconectados, hay rasgos en los Z cruceños que los alejan incluso de la generación precedente, que son los millennials.

Esos rasgos han sido señalados por una encuesta a 682 estudiantes de colegios fiscales y particulares. El trabajo estuvo a cargo del Observatorio de Jóvenes de Santa Cruz, recientemente creado por la Universidad Evangélica Boliviana (UEB).

Quiénes son

Los integrantes de la generación Z tienen entre nueve y 24 años de edad, así que aprendieron a deslizar el dedo por una pantalla antes de correr. En un sondeo realizado en Brasil el año pasado, la mayoría consideró más importante tener conexión segura a internet que tener un baño.

Prefieren gestionar sus compras y, los que ya trabajan (que aún son pocos), utilizan la banca digital porque pasar tiempo frente a un mostrador para adquirir sus productos o para acceder a un servicio no es algo que les guste.

Según Amples Regiani, gerente de Conexión, los jóvenes cruceños otorgan más importancia a las marcas “que son activas en alguna causa social o que están siempre en búsqueda de crear productos alternativos y mejores para el medio ambiente”.

El publicista Marcelo Vera sabe que para venderles un auto, además de las características como espacio interior y comodidad, que antes eran suficientes para convencer a una o dos generaciones anteriores, los engancha la conectividad en el vehículo.

No es raro que se fijen si el motor es eficiente y que además tengan algún compromiso con el medio ambiente.

“Les interesa comer en restaurantes donde sepan el origen de la comida, tomar café en lugares pet friendly y locales o pubs inclusivos, sin que haya problemas con personas Lgbtq+. Son una generación insatisfecha, dispuesta a hacer las cosas a su manera”, afirma Vera.

En ese sentido, una de las entrevistadas por EXTRA, Camila Suárez, de 16 años, comenta que la mayoría de sus contemporáneos rechaza las manifestaciones de racismo y homofobia. “Yo no usaría palabras que puedan lastimar a alguien. Entre los mayores se oye con frecuencia decir ‘no seás maricón’. No es maldad, es ignorancia. No me gusta. Prefiero no decir esas cosas feas porque tampoco me gustaría que alguien me lastime”.

Camila, por ejemplo, resume entre sus aspiraciones algunas características de esta generación: espera vivir en un lugar ecológico, con paneles solares, quizá en una ciudad grande. Aspira a contribuir a la sociedad trabajando en energías renovables y perfeccionando proyectos que beneficien a los ciudadanos promedio.

Exigencias

“Su nivel de exigencia es brutal. Su mundo de hiperconectividad obliga a las marcas a entregarles valor agregado de calidad que las anteriores generaciones no tuvieron. Por ejemplo, cualquiera de la generacion X se movía en un taxi y éramos victimas de alguien que se compró un vehículo japonés transformer al que le volaron el aire acondicionado. El chofer escuchaba chicha a todo volumen, ‘pijchaba’ coca, usaba short y camiseta. Así eran los taxis de antes. Hoy el estándar de la generación Z no conoce la palabra taxi. Usan Uber o cualquier otra”.

El uso de las aplicaciones les otorga el poder para calificar la experiencia. “Si olía mal, si corría, si fue maleducado o se propasó por mirarle las piernas, puede denunciar al chofer y la app lo sanciona. Los dueños de la app pueden evaluarte también como pasajero”, dice Vera.

Tal como muestra la encuesta del Observatorio de Jóvenes, los Z aceptan los cambios con mayor flexibilidad, “especialmente las mujeres”, como hace notar Ximena Taborga, la docente que guió la encuesta.

La distancia con la llamada generación Silenciosa, es decir los mayores de 73 años, se marca en el entretenimiento. Para los mayores el juego y el entretenimiento son una pérdida de tiempo, mientras que para los Z forman parte de su rutina. “Los jóvenes de la generación Z no están interesados en viralizar buenos contenidos por las redes sociales. No pasan horas viendo memes aunque es parte importante de su entretenimiento. No es su prioridad estar al tanto de la moda y no pasan tiempo dando opinión a las marcas que usan. Usan emojis para comunicarse, especialmente las mujeres”, es una de las conclusiones de la investigación.

En el trabajo

Los datos del Observatorio establecen que quieren dedicarse a hacer lo que más les gusta, trabajar en una empresa de prestigio y están conscientes de que deben sacrificarse para crecer profesionalmente; por todo ese esfuerzo esperan ser retribuidos de la misma manera.

La empresa donde trabajen debe ser responsable con la sociedad y brindarles oportunidades de capacitarse cada vez más.

Según el Observatorio, consideran importante la comunicación en una empresa y la honestidad en el ambiente laboral. Esperan que el trabajo que realicen sea de aporte y trascienda. Se sienten preparados para las nuevas tecnologías emergentes. Si bien son respetuosos con la autoridad, les molesta demasiada formalidad para comunicarse con alguien superior a ellos.

Cómo se perciben

“Tratan de llevar a la práctica todo lo que aprenden y, si no entienden algo, lo buscan en internet. Pasan mucho tiempo investigando acerca de lo que les interesa”, concluye el Observatorio.

Se perciben leales en el trabajo y esperan pasar más de tres años en la misma empresa. Según Taborga, no les preocupa perderse algunas cosas buenas de la vida por trabajar.

La experiencia publicitaria de Vera también los muestra así. “No pierden el tiempo. Lo que les quieras vender, debe ser directo. Es una generación cuestionadora. Si prometes el auto con la mayor relación consumo de combustible, te toman la palabra, investigan y te dicen que estás vendiendo mal. Te dirán que hay otras marcas con menor consumo de combustible. No se las puedes charlar. Son muy intuitivos y directos”.

Amples Regiani considera algo parecido a la hora de elaborar un mensaje para ellos: “Utilizaría la verdad como medio de comunicación. Me atrevo a decir que esta generación no es solamente la más informada, sino que también es la que más investiga todo en internet. No trataría de engañarlos”.

Además, como se desprende de la encuesta del Observatorio, es probable que no vuelvan a comprar la marca que no fue sincera, puesto que a diferencia de los millennials, los Z no tratan de comprar demasiado.

Según Regiani, todas las generaciones presentan los mismos desafíos a la hora de elaborar mensajes que los motiven a actuar o comprar. “Lo que sí hay que tener en cuenta es que esta es una generación que está a punto de ingresar al mercado laboral. Algunos aún dependen de sus padres para realizar algún consumo. Seguramente esta realidad está a punto de cambiar en los siguientes años y los Z se convertirán en un deseado mercado para todas las marcas”, dice.

Para llegar a ellos ya no se puede apuntar solamente a los medios tradicionales, puesto que todo lo consumen a través de sus redes; tener presencia en Instagram -y algo menos Snapchat- es clave. Son casi el 26% de la población mundial y en Santa Cruz el porcentaje se eleva a un 30%, según datos de la Fundación SEPA.

“Con un arte de prensa o una cuña de radio o un spot de televisión es difícil llegarles. Se puede hacer un contenido audiovisual con un story telling adaptado a las redes, que es su entorno”, comenta Marcelo Vera.

El publicista también hace notar que esta generación tiene una atención un tanto más dispersa. “El tiempo promedio de atención de la gente en televisión está entre 16 y 18 segundos. En internet es de cinco a siete. Si no se resuelve el mensaje o si no se logra interesar en ese tiempo, estás chau”, dice.

El futuro (ya está aquí)

“Es una generación soñadora pero que tiene los pies sobre la tierra. Piensa en su futuro y en cómo prepararse para el mismo a fin de estar listos ante cualquier adversidad”. establece la investigación del Observatorio.

Una respuesta recibida por EL DEBER en relación a ese hallazgo fue inmediata; “Yo quiero ser youtuber”, comenta una estudiante de 13 años; “yo voy a trabajar desde mi casa”, responde una universitaria; “voy a dedicarme al fútbol”, afirma un estudiante de secundaria.

La convicción muestra una alineación con las conclusiones del Observatorio: “Se sienten comprometidos a ayudar en buenas causas. Se hacen espacio para compartir cara a cara y no solo virtualmente”.

La Fundación SEPA asegura que entre la generación Z hay más voluntariado. “Se suele decir que a los jóvenes no les importa nada. No es cierto”, comenta Guillermo Dávalos. El sociólogo insiste en que esta generación tiene una mejor actitud hacia el medio ambiente y una sensibilidad con los animales que antes no se veía.

“Son parte de la familia. Antes era simplemente el animal, pero ahora no”, dice Marioly Melgar, mientras trata de controlar a Coco, su chihuahua consentido.

“Somos más impacientes”; “tenemos la mente más abierta”; “entendemos mejor lo diferente”; “respetamos a los lgbtq+”; “no nos gusta el machismo”; “no nos gustan los zoológicos porque ahí los animales sufren”; “como hay información, estamos obligados a saber qué comemos y qué usamos”, son algunas de la frases de estos jóvenes, que resumen su actitud serena, pero decidida ante el mundo.

En la encuesta se concluye que se sienten altamente comprometidos cuando se trata de ayudar en buenas y diversas causas.

No tan dependientes

Taborga enumera otros hallazgos: Pese a que nacieron bastante conectados, no se identifican con el hecho de usar dispositivos electrónicos desde que tienen uso de razón. “Tampoco se consideran altamente activos en sus redes sociales, ni sienten que están al día con todo lo nuevo en tecnología”, afirma la encuesta. La única marca de dispositivo que mencionaron como una favorita fue Apple.

No buscan la mayor cantidad de likes y son prudentes con su privacidad en las redes. No se involucran en las marcas que utilizan y sí está en sus planes tener hijos en un futuro, afirma la reveladora encuesta del Observatorio de la Universidad Evangélica Boliviana.

“¿Hijos? Puede ser”, responde una universitaria; “no, solamente un perro”, contesta un quinceañero. La mayoría de los consultados por EL DEBER en un sondeo rápido se ven, dentro de diez o quince años, trabajando, produciendo y haciendo algo que los satisfaga.

El país, la oportunidad

No están muy interesados en política. Suelen desconocer a los candidatos y eso, al sociólogo Guillermo Dávalos, no le resulta sorprendente. Esto los diferencia de los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964), que tienen a la política como uno de sus temas favoritos.

Esta transición generacional ha sido experimentada por varios países. Es, como explica Dávalos, una oportunidad para dar un salto económico.

En sociología y en demografía se conoce a este momento como bono demográfico. Ese fenómeno consiste en que, en determinado momento, las personas en edad de trabajar superarán en cantidad a quienes son económicamente dependientes.

Dávalos cita como ejemplo a Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur: “Los Tigres de Asia dieron el salto justo en ese momento. Los jóvenes entran al mercado laboral, los ancianos no son numerosos y los niños disminuyen. El problema es que los que conducen y toman decisiones no se han percatado de que estamos en ese proceso”, critica.

Momento de invertir

Una de las claves para el salto en Asia fue la inversión en su gente (además de otras medidas relacionadas con la integración). Dávalos propone que el país priorice la inversión en la generación Z. Ya se avanzó en la cobertura en primaria, que en Santa Cruz llega a un 100% de matriculados, con una permanencia del 97%, de acuerdo a datos oficiales.

El gran bache, según un estudio sobre jóvenes que la Fundación SEPA presentó en la Feria de Ciencias de la UAGRM, está en la secundaria.

Siete de cada diez alumnos permanecen estudiando, lo que implica que hay tres excluidos. Entre esos tres, 30% no estudia ni trabaja (son los ni-ni). Si en la primaria se garantiza la permanencia con bonos, en la secundaria es ya imposible. Solo se puede garantizar con una mejor calidad educativa, “no con el enfoque educativo del siglo XVIII que actualmente funciona en Bolivia”.

La percepción de los jóvenes, según SEPA, es que la escuela es arcaica y no toma en cuenta la tecnología. No se estimula la generación de ideas, tampoco hay posibilidades para formarse técnicamente. Los estudios del Observatorio y de SEPA coinciden en que la generación Z está interesada en su futuro.
Fuente: El Deber.

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