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Jeff Bezos promete liderar la lucha corporativa contra la crisis climática

El empresario compra 100.000 furgonetas eléctricas y promete que Amazon cumplirá los objetivos del Acuerdo de París diez años antes de lo establecido

Jeff Bezos, este jueves en Washington. FOTO: AP | VIDEO: EFE

PABLO GUIMÓN

“Puede que ustedes lo reconozcan”, ha dicho este jueves Jeff Bezos, en un reducido encuentro con periodistas en Washington, mientras señalaba una pantalla con una imagen del planeta azul desde el espacio. “Es la Tierra, el único planeta bueno del sistema solar. Y tenemos que cuidarlo”. A continuación, el hombre más rico de dicho planeta, fundador y presidente de Amazon, ha anunciado un ambicioso compromiso. La compañía, ha prometido su jefe, cumplirá los objetivos de reducción de emisiones del Acuerdo de París en 2040, diez años antes de lo que plantea como objetivo el pacto.

El proyecto ha sido bautizado como la Promesa del Clima, e incluye medir e informar de las emisiones propias con regularidad e implementar estrategias de descarbonización que permitan lograr cero emisiones en los negocios para 2040. “Amazon es el primer firmante”, ha dicho Bezos, acompañado por la exresponsable del clima de la ONU Christiana Figueres, pero la idea es que no será el único. “Alcanzar estos objetivos es algo que solo se puede hacer en colaboración con otras grandes compañías porque somos todas parte de las cadenas de suministro de unas y otras”, ha explicado. “Queremos utilizar nuestro alcance y nuestra escala para liderar el camino”.

Hoy Bezos ha adquirido compromisos concretos. Ha prometido que para 2024 el 80% de toda la energía que utilice Amazon será renovable y que para 2030 toda la compañía funcionará exclusivamente con energía verde. El empresario ha reconocido que hoy “todo el reparto que hace Amazon se realiza con vehículos de combustibles fósiles”, pero ha anunciado que ya han comprado 100.000 nuevas furgonetas de reparto completamente eléctricas, que empezarán a circular en 2021. Las han encargado, ha explicado Bezos, a la startup Rivian, algo que ha puesto como ejemplo de cómo “esta iniciativa puede llevar a la economía a buscar soluciones innovadoras”. La compra, asegura Amazon, supone el pedido más grande del mundo de vehículos eléctricos destinado al reparto de paquetería. 

Además, la compañía pondrá en marcha una web, con datos sobre la huella de carbón y otras métricas sobre sostenibilidad, donde se informará públicamente de sus compromisos y su desempeño en la consecución de los mismos. “Hasta ahora hemos estado en el medio del rebaño, pero ahora queremos ser líderes y modelos de comportamiento”, ha concluido Bezos.

Bezos (Albuquerque, Nuevo México, 1964) ha empezado mostrando datos que indican que el cambio climático se está produciendo a un ritmo todavía más rápido que el que vaticinaban los científicos hace tan solo cinco años. El anuncio del empresario se produce días antes de que se celebre en Nueva York la cumbre sobre el clima de la ONU. Y la víspera de que más de mil trabajadores de su propia empresa, en protesta por su responsabilidad con el deterioro del medio ambiente, según han anunciado, se unan a la huelga global por el clima que recorrerá el mundo este viernes.

El influyente empresario ha decidido tomar la iniciativa en un movimiento que se extiende, acaso aún tímidamente, por el mundo corporativo. Hace ahora un mes, por ejemplo, la poderosa Business Roundtable, que reúne a 200 líderes empresariales de EE UU, redefinió lo que entiende por el propósito de una compañía: rompió con el sacrosanto principio de que la toma de decisiones en la empresa debe estar guiada por la obtención del máximo beneficio para los accionistas e incluyó entre los objetivos corporativos “la protección del medio ambiente con prácticas sostenibles”.

El hecho de que sea Amazon quien dé este paso adelante es importante por diversos motivos. Primero, por la propia magnitud de la compañía, que extiende sus tentáculos por multitud de sectores, desde la computación en nube al transporte o la fabricación de mercancías, y que se relaciona directamente con otros miles de compañías por todo el mundo. “Nosotros no solo movemos datos, sino objetos”, ha explicado Bezos. “En concreto, 10.000 millones de objetos al año. Por eso el mensaje es que, si nosotros podemos alcanzar esos objetivos, cualquiera puede hacerlo”.

Segundo, es importante por el propio peso político de Bezos, una figura que, sin buscarlo explícitamente, se ha convertido en una especie de némesis pública del presidente Donald Trump, quien vuelca regularmente sobre el empresario (propietario además del progresista The Washington Post) su furia tuitera. Bezos ha querido restar importancia al hecho de que el anuncio se haya producido precisamente en Washington, a pocas manzanas de la Casa Blanca. Pero que sea él quien decida encabezarlo, y que lo haga aquí, en el centro del poder político, donde su compañía se dispone a instalar su segundo cuartel general, aporta a este movimiento corporativo una poderosa lectura política en un país cuyo presidente se ha dedicado a destruir toda protección medioambiental que ha tenido a mano y ha llegado a calificar al cambio climático de “farsa”.

En junio de 2017, a los seis meses de llegar a la Casa Blanca, Trump decidió precisamente retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, el mismo que ahora uno de los empresarios más importantes del país se ha comprometido a cumplir diez años antes de lo establecido. En el acuerdo, firmado en 2016, un total de 195 países se comprometieron a limitar el calentamiento global a entre 1,5 y 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, algo que, según los estudios científicos, requiere la neutralidad de carbono para 2050. El mensaje de Bezos es claro: aunque el Gobierno no cumpla el compromiso, las empresas lo harán. Y lo harán aún más rápido.

“Cuando se trata de cambio climático, es crítico que la política nacional, igual que la planificación y la toma de decisiones corporativas, estén guiadas por la ciencia”, ha dicho Christiana Figueres, en un medido dardo al presidente negacionista. La costarricense, que ha participado en el diseño de los principales instrumentos para hacer frente al cambio climático, es la aliada de Bezos para lograr que más empresarios se sumen a su Promesa del Clima.

Por último, es relevante que sea Amazon quien dé el paso, porque la compañía ha sido criticada históricamente por su enorme impacto ambiental. Ha sido durante años blanco de críticas de los activistas, que consideran que ha hecho poco por reducir sus emisiones y se ha resistido a ofrecer datos sobre su impacto en el clima.

El pasado mes de abril, miles de empleados de Amazon pidieron por carta al consejo de la compañía que adoptara un plan para combatir el cambio climático. Los organizadores, agrupados en la asociación Empleados de Amazon por la Justicia Climática, han celebrado en Twitter la promesa de Bezos, pero consideran que “no es suficiente” porque “el Acuerdo de París, por sí solo, no nos traerá un mundo habitable”.

Fuente: El Pais.

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