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Megaobras “Bolivia Cambia, Evo Cumple” se quedan en el abandono

Desde el 2007 a agosto del 2018 el Gobierno erogó 3.753 millones de bolivianos para la construción de proyectos de caracter educativo, social, salud y deportivo en el marco del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”.

Jessica Vargas

Suenan los bombos y platillos, se entona la diana, se firma el contrato y empieza una construcción que nunca acaba o que queda como decoración.

Han pasado casi cuatro años desde que se inauguró el estadio de Chimoré “Hugo Chávez”, del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”, con una inversión de 2,7 millones de dólares, graderías, una cancha y una pista que hoy están rodeadas de maleza.

Junto a éste están al menos una treintena de obras en Cochabamba, del mismo programa que depende del Ministerio de la Presidencia, con observaciones, demora o falta de entrega.

Desde el 2007 a agosto del 2018 el Gobierno erogó 3.753 millones de bolivianos para la construcción de proyectos de carácter educativo, social, salud  y deportivo en el marco del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”. 

Solamente en esta gestión el Gobierno emitió dos decretos para la fiscalización de escuelas y obras deportivas elaboradas con presupuesto de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), exigiendo al Ministerio de Deportes y Educación que se destine 2,5 millones de bolivianos y 432.341 bolivianos,  para las auditorías de las 43 obras a fiscalizar.

Entre las infraestructuras observadas de Cochabamba están la Unidad Educativa Técnico Humanística “Nacional San Isidro”, y el tinglado y graderías de la Unidad Educativa Otto Felipe Braun.

Las megaestructuras de este programa corresponden sobre todo a campos deportivos, cuyo porcentaje de proyectos y financiamiento es el mayor. En Cochabamba entre el 2011 y el 2015 la UPRE destinó 152.697 bolivianos en coliseos y canchas, frente a 119.804 en escuelas, Según un informe realizado por el senador, Oscar Ortiz.

De acuerdo al Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes), en los últimos meses desde septiembre del 2018 figuran al menos tres licitaciones para construcciones de tinglados y canchas de césped sintético en Cochabamba, además de sedes sindicales.

Sin embargo, el año pasado la llegada de los Juegos Suramericanos dejó obras de gran envergadura que hoy se reconocen fácilmente en el trópico de Cochabamba.Quillacollo, con obras sin estrenar

En el municipio de Quillacollo, según Control Social, hay al menos nueve obras paralizadas desde el 2014, con una inversión que supera los 60 millones de bolivianos.

El representante de esta organización, Richard Fernández explica que se hicieron varias inspecciones a los proyectos con demoras en su entrega. La falta de coordinación entre Estado y vecinos es uno de los factores que identificó como agravante para estas obras en desuso. “Tenemos el matadero, dos unidades educativas, el complejo de ráquetbol, la terminal, son varios los que están paralizados que necesitan millones para funcionar”.

En un recorrido que realizó Los Tiempos se pudo evidenciar que el Centro de Acogida del Adulto Mayor se encuentra abandonado, tanto que las telarañas son la única barrera para el ingreso a través del portón.

En el interior cuenta con un generador de energía, habitaciones nuevas, cocina e incluso un espacio con ventanilla que simula una farmacia. Nadie vigila el lugar, algunas chapas cedieron al tiempo y otras ya fueron reemplazadas, antes de su funcionamiento.

Los vecinos son reacios, después de que la maquinaria tuvo que invadir sus sembradíos en el norte de Quillacollo, para aparentar un ingreso.  “Se han abierto campo sobre los terrenos de los comunarios, ahora lo que ellos quieren es que se les reconozca”.

La concejal Angelina Zeballos asegura que la población de adultos mayores en este municipio no supera las 100 personas.

Complejo de Ráquetbol, sin estrenar

 El Complejo de Ráquetbol,  con 12 canchas solo sirve, por ahora, para almacenar losetas y cordones de acera, en el patio de atrás.

La obra a dos años de estar concluida se mantiene limpia y prolija por el trabajo del sereno, pero nadie se sienta en sus banquetas ni ha probado la pelota y la raqueta en su interior.

El complejo también fue ejecutado con el programa y la Alcaldía Municipal.

Para que el matadero entre en funcionamiento, según Fernández, se necesitan 3 millones de bolivianos que no estaban previstos por la Alcaldía. Mientras que la terminal ocupa predios en litigio y la parada improvisada de buses del municipio se ha vuelto un suplicio para los conductores y pasajeros.

“Hay proyectos que los hacen a capricho nomás, en eso todos hemos fallado”, explica.

Megaobras del trópico cochabambino

Entre el verde profundo de la vegetación resaltan los campos deportivos de cada municipio del Chapare.

El coliseo suramericano Yungas Chapare, en la comunidad de Paractito fue entregado en junio del 2018 tiene capacidad para 1.600 espectadores, se construyó con una inversión de 5,7 millones de bolivianos y ahora luce las grietas de un frontis cerrado.

Ya en el municipio de Chimoré, el refugio de las graderías del estadio Hugo Chávez, incluso es usado para secar hojas de coca, que al momento de pedir una explicación nadie se anima a hablar. Turriles de asfalto, restos de antenas, chatarra que se puede encontrar en el entorno de una obra que se convirtió en un “adorno” de cemento en medio de frondosos árboles.

Mientras que en Chipiriri, el Centro de Alto Rendimiento sobresale por sus dimensiones si bien hoy en día se utiliza para campeonatos de fútbol escolares, la totalidad de la obra no es aprovechada. La obra fue construida con un monto de 126,4 millones de bolivianos.

Al lado se ubica el estadio Bicentenario que  cuenta con aire acondicionado, gimnasio, amplias cabinas de transmisión, techo y césped sintético en el pasillo de salida de los jugadores, con capacidad para 25.000 espectadores que solamente se dieron cita en un partido de septiembre del 2018 entre Bolívar y The Strongest, su estreno.

La piscina olímpica construida también para los Juegos Suramericanos, ha conservado su estructura en buen estado; sin embargo un miércoles por la mañana, cuando Los Tiempos visitó el centro se encontraba en desuso. A pesar de su magnitud que pretende ser utilizada por los alumnos del trópico, la directora de la Unidad Educativa Che Guevara observa que es difícil para los jóvenes de Chimoré movilizarse hasta Villa Tunari.

“Nos encantaría poder usar, pero para ellos es un costo aparte ir hasta otro municipio”, explica Emiliana Santa Cruz.

La terminal interprovincial del valle alto, ubicada al sur del municipio de Cercado, está abandonada, y se ha convertido en el depósito de chatarra que decomisa la Intendencia Municipal. Entre los pilares de la obra gruesa, hay escombros, desechos de todo tipo, maleza y alguno que otro objeto abandonado por visitantes que se dan modos para sobrepasar el seguro improvisado que se puso a la obra cuando quedó abandonada.

Una de las vecinas, Daisy Veizaga refleja la desinformación que existe para los pobladores del entorno de la construcción. “No sabemos quién es el responsable, nadie nos dice nada, quisiéramos que esto se acabe o se le dé uso de una vez, porque así como está nos perjudica. Es un basurero, viene gente de mal vivir y se entra a pelear ahí”, relata.

Las obras de la terminal interprovincial se iniciaron en la gestión del exalcalde Gonzalo Terceros y se paralizaron en 2010 por problemas de derecho propietario con la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE). Según el Concejo Municipal se pagó el 80 por ciento del financiamiento cuando solo había un avance del 47.

También en el sur, la unidad educativa Modelo “6 de Agosto” se encuentra a la espera de poder ser aprovechada en su totalidad. La infraestructura cuenta con una piscina, tres talleres que actualmente están en desuso. “Esta piscina solo hemos usado en la inauguración, los vidrios han reventado cuando hicieron la avenida de la Tamborada y no hay agua. Está en auditoría pero nadie dice cuándo van a arreglar”, explica el vicepresidente de la junta de padres de familia, Leonardo Sirpa.

Mientras que los talleres actualmente se emplean como depósitos de los basureros de la Alcaldía de Cochabamba, “ellos tienen la llave”, dice Sirpa.

La utilidad de las obras continúa siendo cuestionada cuando por ejemplo solo en el Dsitrito 14 de Cochabamba, según el concejal municipal, Edwin Jiménez hay 22 canchas deportivas.

En el valle también se ubica uno de los más recientes ejemplos de deterioro de una obra “Bolivia Cambia, Evo Cumple”, con el hospital y centro oftalmológico de Parotani.

La obra, se ejecutó con 6,8 millones de bolivianos fue entregada en  2013 y desde ese momento presentó daños en su estructura con grietas, muros rajados y fisuras en las paredes del interior, poniendo en riesgo a sus pacientes.

Mientras que en Sacabamba, el mercado municipal entregado el 2012 presentó defectos en el techo, grietas en las paredes a pesar de que no se utilizó, según denuncia Control Social del municipio que cuestionan su estado.

El oncológico de Tolata, con una inversión de 105 millones de bolivianos también es otro gran ausente desde el 2016 año en el que se firmó el contrato para su construcción y se puso el cartel oficial sobre la carretera que anuncia la ubicación de la obra. El cartel y un pequeño cerco es lo que existe tres años después.

La asambleista Lizeth Beramendi, (Único) asegura que se dificulta la fiscalización de la obras del programa Evo Cumple debido al tipo de licitación directa que se emplea y a la centralización de los datos en La Paz.

Los millones de bolivianos derogados para la construcción de estos proyectos son cuestionados por vecinos que ante todo piden que se otorgue la funcionalidad correspondiente y que las obras no queden como “elefantes blancos”.

Fuente: Los Tiempos.

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