Inicio / Economía / Carreteras y agropecuaria afectan a más del 50% de pueblos indígenas

Carreteras y agropecuaria afectan a más del 50% de pueblos indígenas


Uno de los puentes de la carretera que prevé cruzar el Territorio Indígena Parque Isiboro Sécure (Tipnis). | LOS TIEMPOS

Josué Hinojosa

Los proyectos carreteros y el crecimiento de la actividad agropecuaria en Bolivia no solamente ingresaron a cuatro áreas protegidas de interés nacional, sino también afectan y despojan a más de la mitad de los pueblos indígenas reconocidos y no reconocidos en el país.

Sin embargo, la expansión de la actividad agropecuaria está sustentada con datos oficiales que reflejan un potencial de crecimiento todavía importante.

Un reciente estudio elaborado en seis países por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg) refleja que el 68 por ciento de las áreas naturales protegidas y territorios indígenas de la región tienen superposición con proyectos de infraestructura, como carreteras, y planes de inversión, como actividades agropecuarias.

“En la Amazonía boliviana, como viene ocurriendo desde hace más de una década, hay una visión de desarrollo enfocada en la conversión de uso del suelo. Es decir, se está transformando su paisaje y alto potencial forestal hacia una economía basada en la ampliación de la agricultura y ganadería extensiva, poco sostenible por sus bajos rendimientos de producción y escasos réditos económicos para el país”, menciona el estudio.

Al respecto, Álex Villca, vocero de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas, Originarios, Campesinos y Áreas Protegidas (Contiocap), señala que los proyectos de infraestructura carretera, hasta la fecha, afectan a cuatro áreas protegidas que en su interior albergan a pueblos y naciones indígenas.

Mencionó que la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, que atravesará por el corazón del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), es el caso más emblemático del país, puesto que la construcción de la vía ha dado paso a actividades agrícolas como el cultivo de coca en el interior de esta reserva categorizada como intangible hasta agosto de 2017.

La penetración en el Tipnis afecta a pueblos indígenas como los Yuracaré, Chimanes y Monjeños, agregó Vilca.

La construcción de la carretera Apolo-Ixiamas, por medio del Parque Nacional Madidi, en La Paz, también representa una afectación para pueblos indígenas que habitan históricamente en el interior, como es el caso de Lecos, Uchupiamonas y Tacanas, aunque —según Vilca— también pone en riesgo los Toromonas, que actualmente viven en aislamiento voluntario.

El representante de la Contiocap considera que la intención del Gobierno de llevar a cabo actividades petroleras en la reserva nacional de flora y fauna de Tariquía, en Tarija, es otra amenaza para los ecosistemas que allí habitan. Señaló que para iniciar estas actividades necesariamente se tendrán que construir carreteras y campamentos, consiguientemente habrá más asentamientos humanos dentro de la reserva.

También menciona los impactos que genera la construcción de la hidroeléctrica Ivirizu en el Parque Nacional Carrasco, donde se ha deforestado considerables extensiones de bosque húmedo.

Villca, en base a un estudio de la Fundación Tierra, señala que los proyectos extractivos en Bolivia afectan al 50 por ciento de los 36 pueblos indígenas reconocidos en la Constitución Política del Estado (CPE) por su territorio, población y lengua. Sin embargo, él considera que, tomando en cuenta a los pueblos y naciones indígenas no reconocidas en la CPE, la afectación es mayor.

“Más del 50 por ciento estaría dañado por estos proyectos; sin embargo, hay que tomar en cuenta que en Bolivia al menos habitamos alrededor de 70 pueblos y naciones indígenas, muchos no reconocidos en la CPE”, dijo.

4 áreas protegidas afectadas. Se trata del Tipnis, parques Madidi y Carasco, además de Tariquía en Tarija.

AGRICULTURA Y GANADERÍA PUEDEN EXPANDIRSE MÁS

REDACCIÓN CENTRAL

Datos  de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), expuestos en 2018 por el exdiretor Rolf Köhler, reflejan que la agricultura y la ganadería en Bolivia todavía pueden aumentar su extensión en función al uso de suelo destinado a estas actividades.

Las cifras señalan que la agricultura, en la actualidad, comprende una extensión de 2,3 millones de hectáreas, pero tiene un potencial de 6,9 millones. Es decir que todavía puede crecer dos veces más.

Asimismo, la actividad ganadera ocupa en la actualidad 19,6 millones de hectáreas, pero tiene un potencial de 22,7 millones, de modo que puede expandirse al menos un 30 por ciento más.

Las proyecciones de la ABT dan cuenta de que hasta 2025 la producción agrícola podría pasar de 13 millones de toneladas a 48 millones, mientras que la ganadería puede subir de 9 millones de cabezas de ganado bovino a 13 millones.

Sin embargo, Alex Villca, vocero de la Contiocap, considera que dichas actividades aumentan los daños ambientales porque implican mayor deforestación, lo que provoca que las cuencas hidrográficas se sequen con el paso del tiempo.

En los últimos años, el Gobierno ha respaldado el crecimiento de la agricultura y la ganadería, apoyando la creación de normas para este cometido.

Desde el año pasado, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras trabaja junto al sector ganadero para concretar la exportación de carne bovina a China y Rusia, mientras que evalúa la autorización del uso de nuevas semillas transgénicas en el cultivo de soya.

Fuente: Los Tiempos.

Vea También

China y Bolsonaro convierten la carne en un producto casi de lujo en Brasil

El precio del bovino sube en un 11% en un mes en el segundo mayor …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *