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“Don Luchito” y “Abuelito”, una historia de amistad y lealtad

“Don Luchito” junto a “Abuelito” en la calle Lanza y Uruguay. | Foto: captura de pantalla de Red Uno
Yvonne León
Una noche de abril del 2017, “Abuelito”, un perro mestizo, recibió una puñalada por defender a “Don Luchito”, un señor de la tercera edad que vivía en situación de calle.

Ambos dormían en la acera de la calle Uruguay y Lanza, cerca al sector de la venta de flores, cuando un grupo de inhaladores a clefa intentaron robar sus pocas pertenencias.

José Luis o “Don Luchito”, como era conocido, buscó ayuda para su pequeño compañero y distintos grupos de voluntarios de defensa de animales viralizaron el pedido para curar a su mascota. Fue entonces que se conoció su historia.
Él llevaba años en situación de calle y como no podía encontrar algún albergue que lo acepte con “Abuelito”, vivía en una carpa de plástico rota, donde sufrían por el frío por las noches y de un sol intenso durante el día.

José Luis tenía un tumor mamario, un absceso en la cara y diabetes avanzada que llegó a afectar ambas piernas, por lo que en los últimos meses comenzó a movilizarse con muletas.

Pese a todas sus dolencias, él trabajaba lustrando zapatos y haciendo porta llaveros de madera, que vendía en la calle junto a “Abuelito”. De noche, ayudaba a cerrar los puestos de venta de flores para ganarse unos centavos.

“Movida Solidaria”, una organización que se dedica a ayudar a personas en situaciones vulnerables, juntó a otras personas solidarias gestionaron diferentes campañas para mejorar su calidad de vida.

“Don Luchito” fue aceptado con “Abuelito” en el centro Esperanza Nueva y se consiguió una caseta de metal para que pueda vender sus artesanías y, a veces, cuando se sentía muy fatigado por sus muletas se quedaba a dormir.
Sin carnet ni familiares

A sus males se sumaba otro problema, José Luis no tenía carnet de identidad, razón por la que le habrían negado atención médica en diferentes centros de salud, relata Jhoselin Loayza, parte de “Movida Solidaria”.

“No contaba con documentación y eso nos ha dificultado muchísimo poder ingresar, incluso a un hospital para que lo atiendan, porque nos piden como requerimiento su cedula de identidad”, cuenta Loayza.

La joven voluntaria señala que el Hospital Cochabamba los ayudó con la cirugía del tumor mamario y del absceso en el rostro del José Luis. Sin embargo denunció que el Hospital Viedma se negó a brindar atención.

“Pese a que estaba registrado (en el hospital Viedma) y había un doctor cardiovascular que tenía conocimiento sobre su caso, no quisieron atenderlo si no tenía su carnet de identidad. Entonces, nosotros estábamos gestionando el tema de su carnet de identidad. Es moroso cuando no hay familiares que lo apoyen “, recuerda Loayza.

Se esperaba que se le brinde el diagnóstico para el tratamiento o amputación de sus piernas, que estaban gangrenadas.

La joven relata que acudió a una oficina del Servicio de Registro Cívico (Sereci), ubicado en las calles 25 de Mayo y Sucre, donde le dijeron que sólo un familiar podía tramitar el documento, pese a que sabían las circunstancias: sus hijos lo abandonaron.

“Eso fue lo que hizo demorar y “Don Luchito no pudo aguantar”, lamenta.

Sus últimos días

Mientras los voluntarios trabajaban en conseguir documentación para ser atendido en el hospital. “Don Luchito” trataba de seguir con su vida.

El 21 de septiembre caminaba sonriente, en las calles Uruguay y Lanza, felicitando a las floristas por el día de la primera, así lo recuerda una de ellas.

Dos días después, tras una jornada de trabajo, “Don Luchito” no resistió y murió dentro de su caseta en la calle Lanza y Uruguay. Mientras, que su fiel perro lo esperaba su retorno en el centro Esperanza Nueva.

“Movida Solidaria” logró juntar dinero para José Luis, pero él quiso esperar el diagnóstico de los médicos y usar el dinero en su salud. Ahora, lo recaudado es utilizado para los gastos del velorio.

Ayer, el cuerpo de “Don Luchito” fue finalmente entregado para dar el último adiós, Loayza cuenta que ante la falta de documentación, el cadáver iba a ser llevado a la Facultad de Medicina, pero lo impidieron.

La despedida

Personas prenden velas en el velorio de “Don Luchito”. | Yvonne León
Anoche, cerca de las 21:00 llegó el féretro, a la calle donde “Don Luchito” y su cachorro vivieron juntos. Varias personas se juntaron para prender velas y darle el último adiós, junto a su caseta de metal que tiene un lazo negro, comunicando la tragedia.

Esta mañana, “Abuelito” llegó a la misa y parece entender lo que sucede, no quiso comer ayer y mira a todos con tristeza, recostado cerca al atúd, que sus amigas floristas llenaron de claveles, lirios, rosas y otras especies.

El valiente can ahora vivirá en el refugio Gamaliel, ubicado en la avenida Beijing y d’Orbigny. El humano que lo amó ahora descansa en el Cementerio general de Cochabamba.

Acompaña a este peludito a dar el último a Dios a su papá Jose Luis… BLOQUE 20, FILA 35, NICHO 135.La misa acaba de iniciar… abuelo no a dejado de llorar… quién dijo que ellos no entienden? Es tiempo de que abras los ojos… ellos también sienten… acompáñanos a despedir a quien se le negó una identidad en la tierra, pero allá en los cielos las puertas se le abrieron porque era un ángel.

Posted by Narices Frias on Tuesday, September 25, 2018

Fuente: Los Tiempos.

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