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Kadim Carrasco representa a Bolivia en competencias internacionales de ráquetbol

Es parte del equipo nacional de ráquetbol que participará en los Panamericanos de Chile y los Odesur de Cochabamba. Jugó su primer mundial a los 14 años de edad.


Kadim Carrasco representa a Bolivia en competencias internacionales de ráquetbol Con los hermanos Roland y Carlos Keller en el US Open 2017, en Minneapolis, EEUU

Gonzalo Díaz / La Paz

Son pocas las disciplinas deportivas en las que Bolivia se destaca. Una de ellas es el ráquetbol. En el reciente mundial de Cali 2016, por ejemplo, el equipo nacional terminó en los primeros lugares.

“México salió campeón por equipos. En general, Estados Unidos está segundo y Bolivia tercero.

Somos una potencia a nivel mundial, cuando hablan de enfrentarse a Bolivia nos toman más en serio que cualquier otro país”, afirmó el atleta paceño Kadim Carrasco.

Junto al cruceño Carlos Keller, Carrasco obtuvo la medalla de bronce de la modalidad Varones dobles en la ciudad colombiana. Ahora es parte del equipo nacional que representará a Bolivia en dos torneos internacionales que se realizarán en marzo y mayo próximos. “El logro más importante es estar en la selección para estos Panamericanos en Chile y los juegos Odesur”, afirmó.

Fotos: IRF – Kadim Carrasco – Gonzalo Díaz
Empezó en su niñez

Carrasco es un atleta profesional que comenzó a practicar ráquetbol a la edad de ocho años. “Me llamó la atención porque era un deporte súper dinámico. El hecho de agarrar la raqueta e intentar dar a la pelotita a esa edad me parecía bastante divertido”, contó. Hablamos con él en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de La Paz, donde diariamente se entrena por cinco horas.

La primera vez que tomó una raqueta fue en una ocasión en la que su papá fue invitado a jugar con unos amigos. “Mientras ellos descansaban, nosotros entrábamos a la cancha con mi hermano. Como mi papá vio que nos gustaba, nos llevó donde un entrenador que se llama Rogelio Medina, que es un gran formador de raquetbolistas”, recordó.

Conforme fue conociendo más de la disciplina, la disfrutaba cada vez más. El ráquetbol se juega individualmente o por parejas. Se juegan dos canchas hasta el 15. Si los equipos o jugadores empatan a una cancha, se juega una tercera hasta el 11.

Participó en sus primeros torneos departamentales cuando tenía entre ocho a nueve años. A sus nueve participó en su primera competencia nacional, que se realizó en Oruro. En ese torneo sólo obtuvo dos puntos en tres partidos. Este resultado inicial le forzó a continuar entrenando. “Ahí empezó el cariño hacia al deporte porque hasta el día de hoy no soy de las personas que les gusta perder.

Como me había ido tan mal, yo quería que la siguiente me vaya mejor”.

En aquellos años, en los campeonatos nacionales participaban atletas de todas las categorías. Por ello, Carrasco pudo ver a los mejores de Bolivia.

A sus 11 años, jugaba en la categoría de 12 a 14 años y llegaba relativamente fácil a las finales y semifinales. A sus 14 años empezó a jugar en la categoría mayores. “Nosotros teníamos que viajar a mundiales y una muy buena preparación era jugar en la categoría máxima. Empecé a competir con los mejores y relativamente lo hacía bien. Al principio perdía con ellos, pero tenía un buen roce con esos rivales”.

Primer mundial

A sus 14 años participó en su primera competencia internacional. “El primer mundial que tuve fue el 2002 en Orlando, Florida. Fue una aventura porque fuimos cinco bolivianos”, recordó. “Fue increíble, al ser tan poquitos logramos llegar a un quinto puesto en forma general, sólo con cinco representantes, teniendo en cuenta que Estados Unidos o México llegaban con 40 o 50 jugadores”, recordó.

Posteriormente participó en torneos en países como Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, México, Estados Unidos, Canadá y República Dominicana, entre muchos otros.

Uno de los partidos más intensos que recuerda fue en el último mundial que jugó en la categoría juveniles, que se realizó en Cochabamba en 2007. “Teníamos una semifinal contra Costa Rica. Según yo duró dos a tres horas, no sé exactamente”, recordó. “Son partidos intensos de dos horas. Y al día siguiente tienes otro partido. Los nacionales se juegan en cuatro días y a veces tienes que dos o tres partidos en un solo día”.


Para Carrasco el sitial que tiene Bolivia en este deporte se debe, sobre todo, a la pasión y el esfuerzo personal de atletas como Ricardo Monroy, entre otros. “Más que nada es ese legado de personas que han dejado huella, que año tras año han ido superando marcas, superando obstáculos, cuartos de final, octavos de final y semifinales. Dejan la vara mucho más alta cuando alguien tiene que representar a Bolivia”, afirmó.

Esfuerzos personales

En el país, prácticamente es imposible vivir sólo de la práctica de este deporte. “Ahora se están abriendo algunas puertas con algunas empresas privadas con las cuales se firma alguna vez algún contrato por un año o dos años. Pero vivir del deporte es muy difícil, prácticamente imposible acá en Bolivia. No hay torneos que te generen dinero mensualmente o bimestralmente”, contó al recordar que sin el apoyo de sus padres no habría podido competir en sus primeros torneos internacionales.

Uno de los principales alicientes es la pasión que une a todos los raquetbolistas. “Empiezas a jugar ráquetbol y te apasiona y te encanta, más aún si eres un niño. Nosotros no jugamos por dinero, jugamos porque nos encanta, porque amamos este deporte. Tal por eso va creciendo de esa forma”.

Carrasco considera que para hacer una carrera en este deporte se debe empezar antes de los 10 años de edad. En principio basta elegir una raqueta con la que uno se sienta cómodo, más allá de especificaciones técnicas. En su caso, en 20 años de práctica al menos ha tenido 60 raquetas.

Este raquetbolista es un apasionado de todo el deporte en general, pues le gusta conocer sobre reglas, jugadores e historia de las diferentes disciplinas. Por esta razón estudió la carrera de Comunicación Social y ahora piensa especializarse en periodismo deportivo. “Toda mi vida he hecho deporte, toda mi vida he visto deporte, la pasión de mi vida es el deporte”, afirmó. “En mi casa, con mi familia, mis papás, mi hermano, todo el día estamos consumiendo deporte, viendo resultados, videos y partidos”.

El haber representado a Bolivia le llena de satisfacción. “Es un orgullo, es importante tener la bandera de tu país en la espalda, jugar y competir. Y, obviamente, es más importante sacar una medalla. Para mí es un orgullo tremendo representar a mi país. Yo soy boliviano y si represento a mi país y puedo obtener un logro internacional, es mucho más importante”, concluyó.
Fuente: Pagina Siete.

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