Inicio / Uncategorized / La reinvención de Amalia Pando y su recuperación

La reinvención de Amalia Pando y su recuperación

En mayo recibirá el premio LASA en Barcelona. Pese a su relevancia, ella atesora más otros reconocimientos nacionales, que le arrancaron lágrimas.

Mery Vaca / La Paz

Hay quienes recuerdan que Amalia Pando, hace ya muchos años, estrelló su micrófono en la cabeza de un violador. “Yo pido perdón, fue una sola vez”, habría dicho el hombre acusado de ultrajar a su hijastra de cinco años, a lo que Pando respondió con un microfonazo lleno de indignación.

Amalia no es de las periodistas neutrales o de las que toma distancia de los hechos. Es de las periodistas militantes, de las que toma partido por las causas que ella considera justas.

Así como golpeó a aquel hombre con su micrófono, hoy golpea todos los días desde el micrófono de radio Líder al Gobierno de Evo Morales, al que considera “una dictadura” que violó la Constitución para perpetuarse en el poder.

En radio Líder recaló tras su bullada salida de la red ERBOL el 2015 y luego de haber pasado fugazmente por los micrófonos de radio Deseo y del intento frustrado de emitir desde radio Exitosa, que fue declarada ilegal el mismo día en que se inauguraba el programa de Pando.

La potente y apasionada voz de Amalia Pando, sin embargo, no sólo se escucha por radio Líder. La periodista tuvo que reinventarse en el mundo digital con su marca Cabildeo. Cuando estaba en pleno vuelo por el ciberespacio, sufrió una aparatosa caída en la que se fracturó la cadera y la muñeca.

De eso ya pasaron cinco meses, de los cuales, uno estuvo fuera del aire completamente, pero luego volvió al micrófono vía teléfono desde su casa en La Paz. La radio, que es de propiedad de la Gobernación de La Paz, está ubicada en El Alto y hasta ahora Amalia no ha regresado para conducir el programa desde una cabina.

Dice sentirse “rebien” en comparación a los meses precedentes, pero por ahora prefiere mantenerse trabajando desde la casa mientras el cuerpo se recupera completamente.

Pando nació como periodista en la radio Cristal, para luego pasar por radio Fides y dar el salto a la televisión. Haciendo sus primeras armas en el periodismo se cruzó en la vida con dos sacerdotes jesuitas, José Gramunt de Moragas y Eduardo Pérez, a quienes trae a la memoria cuando se le pregunta a qué periodista admira.

Eran las épocas en que los periodistas redactaban en máquinas Olivetti y, cuando algo fallaba, era Gramunt quien arrollaba el papel para lanzarlo a la cara del principiante.

Su época dorada llegó en la década del 90 cuando ganó el premio Rey de España en la categoría televisión, el más importante del habla hispana, por un trabajo titulado Policías y ladrones.

El sello de Amalia Pando fue siempre la investigación, aunque también fue presentadora de televisión. Su incursión como empresaria ocurrió en el proyecto Periodistas Asociados de Televisión (PAT), del que fue socia junto a Carlos Mesa, Mario Espinoza y Ximena Valdivia.

“Fue genial trabajar con Mesa”, dice y, entonces, cómo evitar la tentación de preguntarle si ya volvieron a ser amigos. Ella dice que nunca se pelearon, que simplemente dejaron de trabajar juntos.

El gobierno de Morales la cautivó como a la mayoría de los bolivianos y hasta llegó a trabajar en Bolivia Tv por tres años. En esa etapa también trabajaba en ERBOL, donde se la escuchó dudar del proceso de cambio por los casos de corrupción que aparecían de tanto en tanto. Se acabaría de desencantar con la represión a los indígenas del TIPNIS, el año 2011. Desde entonces, Pando se convirtió en una durísima crítica del Gobierno, al que dirigió y dedicó cada una de sus investigaciones sobre casos de corrupción, despilfarro e incoherencias discursivas.

A fines de 2015 salió de ERBOL denunciando asfixia económica gubernamental en contra de la radio, lo que generó una inédita cadena de solidaridad ciudadana que incluso se convirtió en apoyo económico para el pago de algunas cuentas del medio.

De la radio saltó a la calle y hasta llegó a dar un discurso en la plaza San Francisco en el primer aniversario del 21F. No faltaron las críticas a su activismo político. Ella, como dice, es “militantemente opuesta al Gobierno de Morales” y no se molesta en ocultarlo. Al contrario, ese es su sello en esta coyuntura.

Actualmente, está al frente de un proyecto ambicioso llamado Cabildeo, aquel programa que en el pasado se emitía por televisión y que ahora se difunde por radio FM en Líder y que ya ha sido autorizado para su reproducción en 50 radios en el interior del país y una en Chile, de propiedad de migrantes bolivianos.

Pero, Cabildeo no sólo es un programa que se emite por las mañanas. También se ha convertido en una radio digital de 24 horas en la web, en un portal informativo y de investigación, y en exitosas cuentas en redes sociales (Facebook, Twitter y YouTube).

Ya quisieran algunos millenials conseguir la presencia que Amalia Pando, a sus 65 años, tiene en las redes sociales. Algunos de sus videos tienen más de 50.000 vistas en YouTube, en Facebook está a punto de llegar a los 100 mil likes y su radio digital ha conseguido hasta 20.000 oyentes en un día, según cuenta la periodista Roxana Lizárraga, la segunda al frente de Cabildeo.

Como se puede apreciar, oyentes o seguidores no le faltan; lo que escasea en Cabildeo es dinero. Debido a la “asfixia económica” que la persigue desde radio ERBOL, a Amalia Pando le cuesta conseguir anunciantes porque, según dice, los que se animan a entrar a su programa luego son acosados por el Gobierno.

Pese a eso, ocho personas trabajan actualmente en Cabildeo, los que se reparten los ingresos obtenidos por la publicidad.

Este tema, en particular para Amalia Pando carece de importancia. “Ahora yo no tengo 30 años, tengo 65 años, ya hice mi vida, fui una periodista muy bien pagada, no tengo necesidad de nada, yo con tener lo mínimo para levantar la olla ya estoy del otro lado”, dice y luego cuenta que vive de su renta de jubilada.

Reconoce que para algunos de sus colegas el aspecto económico es determinante, lo que califica como “una canallada del Gobierno” porque logra “doblegar la voluntad de los periodistas agarrándolos por el estómago”.

Amalia realmente luce muy bien, aunque para caminar aún necesita un poco de apoyo. Blue, su cariñoso y crecido perro negro, revolotea alrededor de la mesa del comedor mientras ella, que está acostumbrada a acribillar con preguntas a sus entrevistas, ahora responde las inquietudes de Página Siete. Preguntas sí, fotos no. Así que todas las imágenes que se publican en esta edición son de archivo.

La carrera de Amalia Pando está llena de premios, pero el de la prestigiosa Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés) llega en un momento de fuerte acoso político, por lo que tiene un significado especial.

Pero, no es el más importante para ella, ni siquiera el Rey de España lo fue. Cuenta que le arrancó lágrimas “una plaquetita” que el exdirigente de la COB, Jaime Solares, le entregó cuando trabajaba en cadena A por su aporte en la lucha de las jornadas de octubre de 2003. Atesora también una virgencita llegada de Potosí y hasta un premio de Santa Cruz. Esta vez tendrá que viajar a Barcelona para recibir el premio LASA, que será entregado en mayo. Para este galardón, Pando se ha impuesto entre renombradas candidatas como la bloguera cubana Yoani Sánchez y la periodista mexicana Alejandra Xanic, quienes recibirán menciones.

Ya está prácticamente recuperada, también ha logrado reinventarse a sí misma. Así las cosas, Amalia Pando dice que seguirá haciendo periodismo porque, con la modestia que le caracteriza, jura que es “una inútil” para cualquier otra actividad. No debe serlo, pues quienes la conocen dicen que cocina delicioso. El amor de su vida es su hijo Manuel (33), un arquitecto e ingeniero de sonido que radica en Santa Cruz.
Fuente: Pagina Siete.

Vea También

El exdirector de Pemex llevaba documentación falsa y asegura que llegó a España “hace dos días”

La Audiencia Nacional envía a prisión al exejecutivo, detenido en una urbanización de lujo de …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *