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¿Existe el elixir de la eterna juventud?

¿Existe el elixir de la eterna juventud?

elmundo.es/ Gema García Marcos  PAGINA SIETE
El 31 de julio de 2012, Bruce Springsteen dio el concierto más largo de su vida… hasta la fecha. El Boss tocó durante cuatro horas y seis minutos en el Estadio Olímpico de Helsinki, Finlandia. “Acabáis de ver a la que detiene los corazones, la que os baja los pantalones, la que hace temblar la tierra, la que rocanrolea duro, la que hace el amor, la que os hace mover el culo, la que hace temblar la tierra, la que toma Viagra… ¡a la legendaria E Street Band!”, exclamó tras su machada en una de sus ya míticas despedidas. Tenía 62 años.
Adicto al gimnasio desde la década de los 80 -no perdona ni un día de entrenamiento allá donde esté-, Springsteen sigue una dieta estricta, casi exclusivamente vegetariana, que solo se salta, muy de vez en cuando, para permitirse el gustazo de comerse una pizza pepperoni en Federici’s, uno de sus restaurantes favoritos de su Freehold natal. No bebe, no fuma y, según asegura en sus memorias, jamás ha tonteado con las drogas. Deporte y buenos alimentos durante toda una vida le han servido para plantarse en los 68 tacos con una vitalidad y un cuerpo que más quisieran muchos de 30.
Su alter ego británico Sting -de 66 años recién cumplidos- es otro de esos sesentañeros cañón que parece haber sellado un pacto con el diablo. A esa edad en la que hace unas décadas se sacaba a pasear el bastón y las tardes estaban reservadas para echar un dominó, el líder de The Police se dedica al yoga y otros menesteres: asegura que el tantra le permite seguir haciendo el amor durante horas a Trudie, su -afortunada- esposa.
El sexo, y estar bien con ella misma, es también el gran secreto de la actriz Susan Sarandon para mantenerse lozana a los 71 años. Ellos son tres exponentes de que sin cirugía -al menos aparente-, se puede llegar a los 60 hechos unos chavales. ¿Cómo? Nuestros expertos nos dan las claves.
Triángulo mágico
“Cuidar la nutrición -en cantidad y calidad-, hacer ejercicio -moderado y de forma regular- y gestionar bien el estrés”. Ésa es, según Vicente Mera, jefe de medicina interna y antienvejecimiento de Sha Wellness (L’Albir, Alicante), la fórmula mágica para peinar canas a tope de poder. Otros factores que influyen y que están controlados de forma indirecta por los tres anteriores serían “preservar a pleno rendimiento otros procesos interconectados que van desde la flora intestinal, el sistema depurativo, el equilibrio hormonal y el descanso nocturno; pasando por la capacidad antioxidante, el nivel de hidratación, la inmunidad y fenómenos inflamatorios”.
Ejercicio
En pleno boom de las grandes gestas deportivas populares, Mera aconseja no pasarse de la raya: “Hay que hacer el ejercicio adecuado a nuestra condición física, que sea suficiente para mantener activo nuestro organismo y para quemar la energía que nos sobra”.
María Giner, wellness coach y entrenadora en The Pilates Club (Madrid), comparte su opinión. “A partir de los 40 deberíamos olvidarnos de los deportes de alto impacto porque aceleran la oxidación de nuestro cuerpo y su práctica afecta a unas articulaciones y tejidos blandos que empiezan a acusar el paso del tiempo. Pilates, yoga y andar a buen ritmo serían algunas de las actividades más indicadas para este rango de edad”.
¿Cuánto debería ejercitarse al día un adulto a partir de los 65 años? Sergio Díaz Morales, docente en Escuela Deporte y CEO de Be Sport, apunta las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Se recomienda un mínimo de 30 minutos diarios de ejercicio físico moderado: caminar a un ritmo rápido, bailar, desplazar cargas moderadas inferiores a 20 kg, jardinería…”. Y apunta que, antes de lanzarse a la práctica de cualquier disciplina, es esencial “ponerse en manos de un profesional de la educación física que adapte la actividad a las capacidades de cada persona”.
¿Cuáles son las disciplinas más indicadas? “Cualquiera que seamos capaces de desarrollar siempre y cuando no nos cause ningún problema. Hoy en día, se puede ver a personas de más de 60 años participando en carreras populares. Las barreras nos las ponemos nosotros mismos”. Eso sí, para intentar frenar el deterioro físico propio de la edad, el entrenamiento debe ser variado. “Uno de los principales problemas que causa la inactividad -que se ve más acentuado en personas mayores- es la sarcopenia, la cual causa un deterioro en la tonicidad y funcionalidad muscular. ¡Hay que moverse, sí y mucho!”, concluye.
Alimentación
Célebres en todo el mundo por su extraordinaria longevidad, cuentan que el gran secreto de la población de Okinawa (Japón) es comer hasta estar saciados en un 80%. “Es esencial elegir bien la comida, buscar el mejor sitio para adquirir los alimentos, cocinar de una forma saludable, masticar y beber lo suficiente -ni más ni menos- y, por encima de todo, que el apetito vaya siempre por debajo de las necesidades físicas, teniendo así la capacidad y tiempo para llevar a cabo todo el proceso de forma óptima», señala el doctor Mera.
La experta en bienestar María Giner también recomienda reducir las raciones y optar por productos naturales: “Comemos mucho más de lo que nuestro cuerpo puede digerir fácilmente y abusamos de alimentos procesados que someten a nuestros filtros -hígado, páncreas y riñones- a un trabajo bestial”.
Aquí va su lista de la compra ideal: “Verduras -a ser posible ecológicas-, frutas, pescado azul -por su aporte de omega-3-, aceite de oliva alternándolo con el linaza y el de coco -en primera presión en frío- y frutos secos crudos”, enumera. Para alcalinizar nuestro organismo, apunta los beneficios del “brécol, la zanahoria, los germinados o el limón” y desaconseja totalmente la ingesta de carnes rojas.
Descanso
“Es una pena que no podamos disfrutar activamente más que de dos tercios de la totalidad de lo que la vida nos ofrece, pero tenemos que descansar y recuperarnos”, afirma el jefe de Medicina Interna y Antienvejecimiento de Sha Wellness. ¿Cuánto debemos dormir? “Deberíamos tener 2/3 de actividad y 1/3 de descanso cada jornada”, apunta.
El control del estrés, uno de los grandes enemigos de la longevidad, sería otro de los ingredientes de este cóctel de eterna juventud: “Es la arista sobre la que bascula nuestra salud. Una mala gestión de nuestras emociones acaba acortando y empobreciendo nuestra calidad de vida, incluso si los demás factores ejercen el efecto contrario”, apostilla Mera. Así que ya sabes: si quieres llegar a ser un viejo roquero, come poco -y bien-, haz ejercicio de forma moderada y descansa.

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