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Luciana Reynaga: “No creo que Franz haya actuado solo”

La argentina no quiere entorpecer las investigaciones por eso limita sus declaraciones. Afirma que Pari le decía que tenía una empresa. Está presa con la esposa.

Luciana Reynaga: “No creo que Franz  haya actuado solo”

Luciana Reynaga está presa en la misma cárcel con la esposa de Pari.

Página Siete /  La Paz
Hace casi un mes está detenida preventivamente en la cárcel de mujeres de Obrajes de La Paz, acusada de ser cómplice de su novio Juan Franz Pari, quien  durante 10 meses robó  alrededor 37,6 millones de bolivianos de cajeros automáticos del Banco Unión, donde trabajaba desde 2011.
Es Luciana Reynaga, una argentina de 26 años, a quien Pari, de 27,  agradaba y mimaba con espléndidos regalos, incluso un auto Mercedes Benz último modelo -de más de   120 mil dólares- mandado a hacer para ella como obsequio de cumpleaños.
Decenas de filmaciones, realizadas  y publicadas  por el mismo Pari  en las redes sociales, muestran el magnífico y derrochador galán que tenía la argentina que, en fotos que  salieron  a la luz en las últimas horas, se ve dueña de una gran belleza y sensualidad.
Pero el sueño se convirtió en pesadilla y el príncipe azul desapareció, y Luciana, desde la cárcel, asegura que nunca supo que su novio costeaba sus caros regalos con dinero robado del banco donde trabajaba.
“Yo no sabía que  él (Franz Pari) estaba robando en su trabajo. Él me decía que tenía una empresa SRL. Me hacía regalos pero yo no le preguntaba con qué los compraba”, dice la joven, que aparece en el patio central de la cárcel de Obrajes, en medio de las otras presas, en plena mañana de sábado de visita.
Su rostro casi infantil guarda una expresión serena y muy cordial. Con su estatura mediana y  contextura delgada parece una   adolescente. Unos frenillos de color transparente y su peinado, dos pequeñas trenzas, camuflan a la mujer sensual que Pari, al parecer, se desvivía por complacer.
Luciana  cuenta que  conoció a su novio en Santa Cruz  hace un año, aproximadamente, y que en noviembre iban a cumplir su primer aniversario. No conocía mucho de él, sólo que era  jefe de operaciones de la agencia del Banco Unión en Batallas, de La Paz, y un   empresario. “Íbamos a cumplir un año de noviazgo recién. Yo no vivía con él, yo vivía en Santa Cruz y llegaba acá, a La Paz, de vez en cuando”, asegura.
La extranjera radica en Santa Cruz desde hace cuatro años, con su madre y su hermano. Dice que estudia Comercio Exterior y que cursa el segundo año de esa carrera. “Yo tengo mi vida en Santa Cruz”, insiste con ese acento argentino y  una voz casi infantil.
“Yo soy inocente y eso se va a demostrar. Tengo paciencia y voy a esperar a que todo se aclare”, añade. “No quiero hacer declaraciones que entorpezcan la investigación porque  soy la más interesada en que avance”, continúa.
 Sin embargo, cuando se le dice que existen grabaciones que la muestran  visitando a Franz Pari en la sucursal del Banco Unión de  Batallas para -se presume- ayudarle  a sacar en su bolso y hasta entre la ropa  el dinero robado  , esboza una tenue sonrisa y responde con una pregunta: “¿Fuiste alguna vez al  trabajo de tu novio?”.
 Al escuchar la respuesta positiva, replica inmediatamente: “Claro, yo también fui al trabajo de mi novio. Muestran un bolso que dicen es el que usaba para sacar la plata; ese bolso lo tengo ahora aquí, conmigo. Si fuera verdad no lo hubiera traído. Además, en esa agencia había policías y ellos registran todo. ¿Cómo podía salir yo con tanto dinero?”.
“Todo lo que se está viendo es un montaje. No creo que Franz hubiese actuado solo, robando dinero tan fácilmente a un banco. Nosotros (ella y Pari) somos dos jóvenes, no pudimos hacer esto y solos, como quieren hacer ver”, continúa la argentina.
“Es un montaje”, insiste. “Hasta mi detención”, añade.  Fue detenida con  Pari el 26 de septiembre, cerca al mediodía, en inmediaciones de la plaza Isabel la Católica, de La Paz, cuando ella iba a realizar una transacción financiera. Recuerda muy bien ese día  porque de no haber estado en La Paz -cree- no hubiera sido detenida.
 “Llegué días antes, estaba (hospedada) en el hotel que está frente a la plaza y me vi con Franz para hablar. Estábamos enojados, distanciados, y él quería conversar para que lo arreglemos. Estábamos en el auto, yo iba a hacer una transacción en el banco, pero nos pusieron grapa y luego nos detuvieron. Si no  hubiera llegado a La Paz no estaría aquí”, expresa.
Cuando se le dice que fuentes policiales aseguran que ella tiene  parte de los 37,6 millones de bolivianos que su novio robó al Banco Unión,   responde: “Si tuviera el dinero no estuviera aquí. Soy inocente, no sabía lo que Franz hacía y estoy segura de que eso se demostrará”.
Hasta la fecha, la Fiscalía y la Policía sólo recuperaron 10 millones de bolivianos (de los 37,6) en 10 autos de lujo, una motocicleta  y un departamento en la zona Sur de La Paz, que Pari habría adquirido en su papel de empresario exitoso.
Y ¿cómo es Franz Pari? se le pregunta a la argentina. Ella responde: “Muy solidario. Ayudaba a mucha gente. En Santa Cruz colaboramos con mujeres víctimas de violencia y en La Paz también, con algunas fundaciones”.
Asegura que no sabe nada de él desde que los detuvieron y que sólo espera recobrar su libertad. “Tengo que continuar mi vida, esto pasará”, insiste la extranjera y hace un suave ademán de que la conversación se acabó.
Se pone de pie y se retira. A unos pasos de ella, como un juego malicioso del destino, está la esposa de Franz Pari, Carolina Jerez, una joven  de rostro redondo, piel lozana, brillante y ojos enormes.  Ella también está detenida en Obrajes y están con ella los dos hijos  que tuvo con Franz; en la misma situación está su suegra, Nancy Pari, y su hermana, María Jerez. Todas están acusadas de enriquecimiento ilícito y favorecimiento al enriquecimiento ilícito.

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